El hombre invisible

El hombre invisible (Invisible Man)

Guión y dirección: Leigh Whannell

Estados Unidos/2020

Josefina Sartora

Elizabeth Moss sostiene este thriller psicológico combinado con el cine de terror, suerte de versión contemporánea de la novela homónima de H.G. Wells. Muy al día, aborda también el maltrato a la mujer, por parte de un marido poderoso, millonario y controlador, que la tiene sometida en una casa monitoreada al detalle. Él controla qué hace su mujer, cómo viste, qué come, qué piensa. Los mejores momentos del film son aquellos que ella decide accionar contra la voluntad masculina y asumir su propio destino. Por ejemplo, cuando huye de la fortaleza, en los primeros minutos. Pero esa nueva libertad no es tal, porque vive obsesionada temiendo que él aparezca. Cuando es informada de que él se ha suicidado, dejándole una importante herencia, comienzan los verdaderos problemas. Cecilia está convencida de que él no sólo está vivo, sino que -valiéndose de su conocimiento de la óptica- es invisible, y la acecha.

La actuación de Moss es tan convincente que no sabemos si es cierta su sospecha, o ella está volviéndose loca, como piensan todos los que la rodean. De todas maneras, como actriz ya ha explorado bastante el rol de víctima en El cuento de la criada; yo la prefiero como ejecutiva en ascenso en Mad Men. No conviene adelantar detalles de la acción, porque este es un film de guión, con giros sorprendente que mantienen el suspenso, objetivo del film. No hay mucho más: los personajes están apenas presentados y esbozados, no se profundiza tampoco en la historia personal y psicológica de los protagonistas, ni en el vínculo entre ellos. La corporalidad de Moss está atravesada por la tensión que ha acumulado un largo maltrato y abuso, y es lamentable que no se profundice este aspecto.

Porque todo está dirigido a sorprender al espectador por el ingenio de la exposición visual: cuchillos que van y vienen en el aire y a la mano de Cecilia, puertas que se abren y cierran solas, gente que es atacada por puños invisibles. Whannell está más interesado en mostrar los trucos, los efectos especiales y la ingeniosidad de su guión, que en profundizar sobre el abuso de poder, el acoso, las causas de la violencia de género, temas que hoy son ineludibles. Este esquinazo es muy significativo.

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