Festival de Mar del Plata 2020. 2ª nota

Josefina Sartora

Finalizó el Festival de Mar del Plata más original de su historia. A pesar de los inconvenientes que ha ocasionado la epidemia de Corona Virus, a pesar del distanciamiento impuesto para prevenir los contagios, el Festival logró realizarse online, con sus distintas competencias, conferencias, Master Classes, foros, etc. Todo por Internet, territorio virtual donde cada uno quedó librado a las posibilidades de su computadora, de su servidor, y de la conjunción de los astros.

Pese a los inconvenientes que me impidieron elegir en cada momento, pude ver casi todo lo que deseaba, gracias al tiempo que dediqué a buscarlo y la paciencia infinita que requirió esperarlo. Todos echamos de menos el estar en Mar del Plata, el compartir con amigos la experiencia de este verano incipiente, salir a las calles, al aire límpido marplatense, la cercanía del mar. Pero esta oportunidad puso en evidencia, una vez más,  que el Festival de Mar del Plata no es tal, que Mar del Plata está muy lejos de su organización, y en este caso, de su puesta en marcha.

Ateniéndonos a las películas, una de las más impactantes, atrayentes y ricas en contenidos intelectuales y emocionales, como todo lo realizado por Nicolás Prividera, me pareció  Adiós a la memoria, en la que este documentalista sale al rescate de su padre, como lo había realizado con su madre en M y con la Argentina en Tierra de los padres. El padre de Prividera era un cineasta aficionado, y guardaba rollos de películas familiares de toda una vida. Cuando enferma de Alzheimer su hijo se acerca a ese padre distante, con quien la relación no había sido la mejor. Con todo el símbolo que entraña esa enfermedad, constituye también su oportunidad para recuperar el vínculo, su figura y también esa memoria que ahora está perdiéndose. Y con la memoria personal, la colectiva. Un extraordinario trabajo de montaje de materiales muy diversos –realizado con Hernán Rosselli- reconstruye una historia, familiar y de todo un país, en la que se mezclan múltiples referencias cinematográficas, históricas, filosóficas, la presencia constante de El Conde de Montecristo, cuadernos del padre en los cuales quiere ganar su batalla contra el olvido.

NP (como suele firmar como crítico) es un hombre movido por el enojo, por una bronca con la vida, que ha sido injusta y maléfica con él. Cuando escribe sobre cine en diversos sitios, blogs, foros, etc, siempre parece movido por algún resentimiento lejano, soterrado, siempre latente. Sin duda también ha estado enojado con su padre, pero ante la enfermedad y la cercanía de la muerte –y yo diría, gracias a sus cincuenta años- esa relación parece haberse transformado. Sin sentimentalismos, sin regodeo egocéntrico, Adiós a la memoria es lo opuesto a una selfie: un peculiar documental en primera persona –aunque utilice la tercera- que busca, sobre todo, poner en contexto, transpolar esos films de historia familiar a la historia nacional, e  indaga en las continuidades del pasado en el presente. En abismo, vemos la primera película de Prividera, realizada de adolescente: es un film de terror, como todos lo que le siguieron. Adiós a la memoria Ganó el premio Astor Piazzola (oficial) al Mejor Guión, y el de la Sociedad Argentina de Editores Audiovisuales a la mejor Edición Argentina.

Otra película argentina premiada resulta muy cercana al film de Prividera: Esquirlas, opera prima de la cordobesa Natalia Garayalde. Oriunda de Río Tercero, a partir de home movies familiares expone el terrible atentado perpetrado en noviembre de 1995 en la Fábrica Militar de Armamentos. De manera simultánea, se produjeron tres explosiones que provocaron reacciones en cadena, eyectando todo tipo de proyectiles, municiones, esquirlas provenientes del polvorín que cayeron sobre la ciudad de Río Tercero durante todo el día, provocando todo tipo de daños materiales, varios muertos, centenares de heridos y un shock emocional y mental en toda la población. Siendo adolescente, la directora se dedicó a registrar los hechos con afán periodístico: vemos así el terror de sus padres, los daños en la estructura de su casa, el miedo y las corridas de sus vecinos. Nuevamente, la historia familiar se enlaza a la historia colectiva. En otro excelente trabajo de edición, combina esas películas familiares –que también registran hechos banales, familiares, de su vida cotidiana- con noticias de la televisión, como la entrevista que dio ese mismo día el presidente Menem, incitando al público a descartar la idea del atentado, al igual que el gobernador Mestre, en toda su hipocresía. Tras años de investigaciones, hoy sabemos que ese acto terrorista y criminal fue armado para cubrir el contrabando de armas a Croacia y Ecuador –entonces en conflicto con Perú- organizado por funcionarios en el poder. Es una lástima que el film no profundice sobre los resultados de esas investigaciones y juicios, que dejaron impune –una vez más- al entonces Presidente. Garayalde contó con la colaboración de los cineastas Martín Sappia y Agustina Comedi, todos miembros de la ola de cineastas que se ha gestado en Córdoba.

Esquirlas es un film de gran importancia, valiente, que pese a sus naturales limitaciones mereció el premio oficial a la Mejor Edición en la competencia Argentina, el premio de la Asociación de Cronistas, el de Acción Mujeres de Cine por Perspectiva de Género, y a la Mejor Opera Prima de la Asociación Directores de Cine PCI.

Resulta necesario destacar un cortometraje excepcional: Homenaje a la obra del Philip Henry Gosse, del joven realizador Pablo Martín Weber, también cordobés. Gosse fue un naturalista británico del siglo XIX, fascinado por el mundo natural, quien trató de reconciliar la ciencia con la religión. El documental muestra bellísimas imágenes de su mundo natural y Weber se detiene en su predilección por los fósiles relacionándolos con las imágenes audiovisuales, también ellas objetos fósiles. Este film muy inteligente, con una narración coloquial y personal, no académica, reflexiona sobre el trabajo y la experimentación con las imágenes hasta derivarlas en un documento político. Fue merecedor de varios premios, el corto más premiado, con toda justicia.

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