Nomadland

Dirección: Chloé Zhao

Guión: Chloé Zhao, basado en el libro de Jessica Bruder

Estados Unidos-Alemania/2020

Ya era hora –y el momento parece haber llegado- en que el cine yanqui se quitara las máscaras que por décadas nublaron su mirada y enfrentara la realidad de la sociedad de los Estado Unidos. La verdadera realidad, con todos sus matices, no sólo los más glamorosos, que los hay. La hora en adentrarse en la América profunda, esa de los estados menos conocidos, de esos pueblos menores, de trabajadores, campesinos, de iletrados que construyen su país y votan a Donald Trump. La América que lucha por sobrevivir y no dejarse sumergir en su sistema perverso, de un capitalismo salvaje que no contempla las carencias de un grueso de población.

El diablo todo el tiempo, Nunca, rara vez, a veces, siempre, Hillbilly, una elegía rural, incluso Pienso en el final, todas películas del último año, configuran un buen retrato de aquellos que sufren las consecuencias de no ajustarse al modelo esquemático, básico, establecido por el sistema. Y entre ellas destacamos Nomadland, un film excelente, luminoso y revelador de la directora china Chloé Zhao, basado en el libro de Jessica Bruder Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century. El libro –y la película que lo sigue- retrata a aquellos que han sido víctima de la voracidad del sistema, de la recesión que estalló en 2008 y hoy continúa, que han quedado sin trabajo, sin pensión, sin hogar y sobreviven trasladándose de un sitio a otro en busca de trabajos temporarios, mal pagados, de exigencia física,

A partir de la historia de una mujer que ha perdido su lugar en el mundo y sale a la ruta a buscar su sustento, el film presenta una sub cultura de la migración, de la errancia de cientos de esos personajes que viven una vida nómade, el día a día en la intemperie. Cuando la empresa dueña del pueblo cierra la planta donde todos trabajaron por décadas, convirtiendo su pueblo de Nevada en una ciudad fantasma, Fern empaca lo poco que le queda en una casa rodante, con la cual sale a la carretera y encuentra otros que, como ella, han emprendido esa nueva conquista del Oeste, postmoderno y degradado. Lo notable del film –además de la extraordinaria actuación de Frances McDormand- es que sus compañeros de ruta, y ocasionales de trabajo son nómadas reales, que relatan a la cámara su propia experiencia e historia de vida, pasando a convertirse el film en ese híbrido tan actual de ficción-documental.

Frances McDormand in the film NOMADLAND. Photo Courtesy of Searchlight Pictures. © 2020 20th Century Studios All Rights Reserved

En su road movie, Fern sigue la ruta de los trabajos posibles, por ejemplo los temporarios en los galpones de Amazon empacando envíos, o donde el clima sea menos riguroso, recorriendo los estados del Oeste y el Medio Oeste profundos: desiertos, sitios abandonados, campamentos improvisados, donde cada uno viaja en busca de su propio destino, acaso la muerte. Las inmensas instalaciones de Amazon, propiedad del hombre más rico del mundo, contrastan con el campamento de trailers a su vera, hogares rodantes básicos de sus trabajadores temporarios. En esos campamentos de mayores de sesenta, sin jubilación ni seguro social, que viven la superación del dolor, de la soledad, rige un orden comunitario, de compañerismo y solidaridad. El amor no está ajeno, y también la mujer atravesará esa instancia. Pero la familia no constituye aquí la salida convencional.

El film presenta a esas víctimas del colapso económico y la crisis social con un alto espíritu de lucha, con una filosofía de vida que les permite seguir adelante, aunque el suicidio también es una alternativa. Seres descartados, que han elegido o no han tenido otra opción que vivir al margen del sistema, y en estrecho contacto con la naturaleza y la tierra que no cesan de recorrer. Seres que comparten sus experiencias, que enseñan a otros cómo sobrevivir en la ruta. Y también, cómo gozar de ella. Por momentos, la música, la atractiva fotografía de Joshua James Richards con sus amplias panorámicas, presentan el lado romántico del deambular, ocultan su aspecto más cruel: Fern elige esa vida. Frances McDormand siempre ha jugado roles comprometidos, con algún mensaje sobre el sistema. Aquí, con su cara demacrada, su corte de pelo imposible, su aspecto asexuado, su andar cansino, su férrea determinación, demuestra que hay otras maneras, otros caminos posibles, comprobando en última instancia que su país sigue siendo la tierra de las posibilidades.

Zhao es china y filma en Estados Unidos realidades del borde, radiografía con inteligencia y sutileza esa América que el cine no ha querido ver. En su opera prima, Las canciones que me enseñaron mis hermanos,la historia transcurre en una reservación indígena, y la segunda, Rider, muestra el mundo y la cultura del rodeo, ambas con actores no profesionales, originarios, que actúan de sí mismos, como en Nomadland. Esta película ganó el León de Oro en Venecia y el Premio del Público en Toronto, y a pesar de su tema y tratamiento tan lejano a los gustos de la Academia, es una firme candidata al Oscar.

Josefina Sartora

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