Habitación Macbeth

Habitación Macbeth

De Pompeyo Audivert

Sobre el Macbeth de Shakespeare

Centro Cultural de la Cooperación

Pompeyo lo hizo de nuevo.

Revulsivo, histriónico, excedido hasta la desmesura, recrea Macbeth, casi completa, él solito. O no: muy bien acompañado por el cello de Claudio Peña, cuya música resulta tan disonante como la performance de Pompeyo Audivert. Es imborrable el recuerdo del Hamlet que hizo hace décadas en el sótano del Teatro San Martín, en una composición memorable. Esta recreación de Macbeth no es menor, y el actor deja todo de sí en escena. Algunos le objetan su gestualidad, ya marca propia, algunos le dicen tics, pero en esta oportunidad no podría ser más apropiada.

La idea es concebir el cuerpo del protagonista como habitación de las distintas identidades, una máquina teatral habitada por las tres brujas, la Lady Macbeth, el fiel Banquo y el propio regicida. Pompeyo encarna a unas y otro con su conocida versatilidad, generando momentos espeluznantes, propios de esta historia del horror.

El autor-actor-director destruye así la maquinaria teatral, poniendo en evidencia su operativa, así como la escenografía y la extraordinaria iluminación de Horacio Novelle, que con sus luces y sombras permite transformar y evolucionar el espacio escénico, pasar de un primer plano a una panorámica con profundidad de campo, podríase decir.

Un piedrazo en el espejo, así define el autor a su obra, expresión que nos remite a puestas anteriores también memorables, como Muñeca, versión propia de Discepolo, o Trastorno, de hace dos años, versión libre de Florencio Sánchez. En todas practica una ruptura de las convenciones teatrales, de la maquinaria del soporte. Y también un piedrazo al espejo de la realidad actual, con las tramas urdidas por el ansia de poder, siempre vigente, y a la construcción del propio destino.

Macbeth es una de las obras en las que William Shakespeare más trabajó los temas sobrenaturales, los de órdenes alternativos. Pompeyo los elabora con originalidad y elocuencia -las predicciones de las tres brujas, tan diferentes una de otra, la visión del cuchillo, la del fantasma de Banquo, la locura de lady Macbeth, su propia paranoia- con una versatilidad que permite identificar cada personaje, cada situación mágica, en la piel del actor, en la camisa que funciona como una segunda piel.

Josefina Sartora

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