Festival de cine ruso 2021. 2a nota

Festival de cine ruso 2021. 2ª nota

Josefina Sartora

La programación de este Festival de Cine Ruso es sumamente variada, y hay películas para todos los gustos, entre lo más nuevo del cine de Rusia.

El cazador de ballenas (Kitoboy) es el ejemplo perfecto para apreciar la diversidad étnica y cultural de la otrora Unión Soviética, y la hoy Federación Rusa. En el extremo Noreste del país, frente al estrecho de Bering, zona de varias etnias asiáticas, en una pequeña población que vive de la caza de ballenas vive Leshka, protagonista de esta opera prima de Philipp Yuryev. Hasta hace poco tiempo sin Internet, hoy los varones de la aldea observan atónitos una página web de chicas rubias que se ofrecen semidesnudas a la visión del espectador, lo que hoy se conoce como camgirl. El joven, un adolescente en su paso a la madurez, cae bajo la fascinación de una chica de Detroit, con quien establece una relación imaginaria, e incluso intenta aprender algunas oraciones en inglés para intentar una imposible comunicación con ella.

Tengamos en cuenta que allí, sólo 86 km de mar separan Rusia de Alaska. Leshka decide aventurarse y, como otros pobladores del lugar, roba una lancha y emprende un escape delirante rumbo a América, en busca de su amada.

Con escasos elementos, muy pocos actores y menos diálogos, Yuryev logra una obra brillante, y sumamente original -premiada en Venecia-, sobre las distancias geográficas y culturales, y la globalización de Internet, que crea la fantasía de los mundos paralelos. Yuryev otorga a la imagen tal elocuencia que los subtítulos parecen innecesarios. Son particularmente atractivos los planos que ilustran la vida del poblado, la caza de ballenas, el reparto de su carne entre los vecinos, la vida a la luz de las velas durante los cortes de energía, y el viaje de Leshka a través de la tundra siberiana.  

En el extremo opuesto está Al filo (Na ostrie), una película que cumple con todos los ítems del cine deportivo, como lo ha establecido Hollywood. Lo original del film de Eduard Bordukov es que se trata de la esgrima, deporte poco abordado por el cine, y de dos mujeres rivales. La mayor Alexandra (Svetlana Kodchenkova), capitana de la selección rusa de esgrima, es una deportista exitosa y desea coronar su carrera con la medalla de oro de las Olimpíadas. Su contrincante Kira (Stasya Miloslavskaya) es una joven recién llegada, una rebelde sin escuela, pero con una rapidez y un manejo del sable que rápidamente la colocan en primera posición. Se establece entre ambas una relación que evoluciona desde la rivalidad y el mutuo desdén hasta  la aceptación y colaboración ente ambas.

Con breves subtramas, con fisuras en sendas historias personales, más allá de ello la película indaga en la actitud de las esgrimistas, la importancia de la intuición, la técnica, la velocidad y la ferocidad necesarias para derrotar a la rival.

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