A puertas cerradas

A puertas cerradas (Adults in the Room)

Dirección: Costa-Gavras

Guión: Costa-Gavras, inspirado en el libro de Yanis Garoufakis

Francia-Grecia/2019

Josefina Sartora

2015. En Grecia gana el partido Syriza, progresista de izquierdas, que ha prometido acabar con la austeridad y dependencia de las corporaciones financieras. El encargado de llevar esta gestión a cabo es el ministro de Finanzas, quien desde el principio debe enfrentar la férrea y poderosa oposición de quienes han realizado préstamos a su país: el FMI, las entidades bancarias de la Comunidad Europea, lideradas sobre todo por Alemania. Lo que en el argot es llamado “la troika”. El trato es muy simple: si Grecia no acepta sus condiciones -disminución del gasto público, jubilación postergada, reducción de las pensiones, disminución de los salarios, en suma, mayor austeridad para el pueblo-, la troika suspenderá toda ayuda financiera, los bancos griegos se encontrarán sin fondos, deberán salir de la Eurozona y perderán el Euro. En resumen, las fórmulas que conocemos muy bien, que el liberalismo aplica en países como el nuestro.

Basado en las memorias del ministro Yanis Varoufakis y narrado desde su punto de vista, el film es tratado como un thriller político, llevado con maestría por Costa-Gavras con sus dosis de un suspenso que no decae, aunque el espectador conozca el resultado final. No hay apellidos en el film, todos se llaman por sus nombres, pero es muy fácil identificarlos: Yanis el ministro, Cristine (Lagarde, la jefa del FMI a quien nuestro entonces presidente Macri declarara su amor), Angela (Merkel, por supuesto, la poderosa ausente), Wolfgang (Schäuble, un duro, ministro de Finanzas de Alemania -excelente Ulrich Tukur).

La película registra las largas, desesperadas conversaciones en esa lucha del pequeño pero osado David inexperto contra el gigante Goliat burocrático e implacable, condenadas al estancamiento por la rigidez, la inaccesibilidad de los poderosos y su insensibilidad frente a una crisis humanitaria que se niegan a reconocer. Christos Loulis desarrolla su personaje de Yanis con sabiduría, haciendo patente el conflicto en que se veía envuelta Grecia. Si bien los ministros europeos están algo caricaturizados, nunca humanizados, ellos también están defendiendo sus intereses. Como en toda tragedia griega, cada personaje tiene sus razones para actuar. Las lides tienen varios rounds: en Paris, varios en Atenas, en Bruselas. En ambientes cerrados, claustrofóbicos, física y anímicamente. Todos los contendientes son varones, con la única excepción femenina que confirma la regla patriarcal. En esos rounds no falta la ironía, la arrogancia, la degradación -cuando el banquero le da palmadas en la cara al primer ministro, y lo quiere forzarlo a usar corbata-, la tragedia, pero también la sátira.

Con 88 años, Costa-Gavras es uno de los directores más comprometidos con la política de su tiempo, analista de las derivas del poder. Sus films siempre constituyen una voz de alerta a veces, un grito desesperado otras, un panfleto a veces, sobre situaciones que el cine es reacio a abordar. Ya había dedicado uno de sus films emblemáticos –Z, 1969- a la situación en su país, Grecia, que ahora continúa; otros versaron sobre la represión en nuestros países de Latinoamérica –Desaparecido, 1982 y Estado de sitio, 1972-; otro aborda el tema de los criminales de guerra nazis –Mucho más que un crimen o La caja de música, 1989-; otro –Amen, 2002- sobre la colaboración de la iglesia católica con el fascismo, y la lista no termina aquí.

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