La peor persona del mundo (Verdens verste menneske)

Dirección: Joachim Trier

Guión: Joachim Trier y Eskil Vogt

Noruega-Francia-Suecia-Dinamarca/2021

Josefina Sartora

La peor persona del mundo explora la comedia romántica en tonos desacostumbrados, y logra el mejor resultado de ellos. Gira alrededor de Julie, quien no cesa de sorprendernos en todo el film. Una joven -pronto cumplirá 30- que se busca a sí misma paso a paso, giro a giro, y son incontables los que da. Renate Reinsve es la actriz que le da cuerpo, fuerza y verosimilitud a este personaje atractivo, simpático, lleno de contradicciones. Estudia medicina, cambia a psicología, después fotografía, escribe un ensayo, mientras su aspecto físico también se va modificando. Reinsve está en casi cada plano del film, y su actuación le valió la Palma en Cannes. Julie se compara con su madre, abuela, y todas las mujeres que la precedieron, que a sus 30 años ya eran madres o abuelas. ¿Ser o no ser madre? Ella no siente esa vocación, y posee la libertad de elegirlo. Sus antecesoras no parecen un modelo atractivo. Tampoco lo son los códigos y convenciones sociales, los lugares comunes en los que Julie se resiste a caer.

El film está estructurado en un prólogo, los clásicos 12 capítulos y un epílogo, cada uno de los cuales, con subtítulo, señala un estadio en la evolución del personaje. Con una narradora en off que guía la peripecia de la protagonista durante unos pocos años, modulando el tono. Anders Danielse Lie es Luke, la pareja de Julie, un actor intenso,  habitual en el cine de Trier. Las conversaciones entre ambos son los momentos altos del film, sobre todo impacta aquella en que él recuerda haber crecido sin Internet ni celular, cuando vivíamos rodeados de objetos concretos, palpables. O la última, en la que reflexiona sobre la vida y la muerte. El tercero es Eivind (Herbert Nordrum), con quien Julie tiene un encuentro tan fulminante como decisivo. Pocas veces se siente el cariño, la empatía de un director por sus personajes, la comprensión y ternura con que son tratados con todas sus contradicciones.

Párrafo aparte merece la escena mágica en que Julie va en busca de Eivind y el mundo alrededor se detiene, porque no hay nada que importe más que el encuentro. Oslo luce espléndida ante los ojos de Julie, y la ciudad acompaña cada una de las estaciones de su viaje de auto conocimiento.

Joachim Trier continúa en este film una línea que trazó con Reprise (2006), Oslo, 31 de agosto (2011) y El amor es más fuerte que las bombas (2015) -todas en colaboración con el guionista Eskil Vogt- sobre las relaciones personales, familiares, con acento en la de padre-hijos, y la muerte. Todas películas con abundantes diálogos ingeniosos, que indagan en la psicología personal, con un tono similar. A diferencia de sus anteriores, esta presenta un personaje más positivo, una cuota de humor ligero, un aire de esperanza a pesar de su tinte de melancolía.

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