Marcos López: clásico y moderno

Marcos López: clásico y moderno

Artista múltiple, Marcos López hace tiempo que ha trascendido su identidad de fotógrafo para acceder al cine y la pintura. Extraordinario fotógrafo, ha indagado sobre la identidad nacional, las expresiones pop, kitsch, el folklore, la historia, la música argentinas han sido siempre los objetos de su fotografía. Ya hemos escrito sobre la película que le dedicó Ulises Rosell (2021), y sobre el luminoso documental que el mismo López dirigió sobre el músico Ramón Ayala (2013). López es un incansable ilustrador de la identidad cultural latinoamericana, un artista polifacético, capaz de articular distintas formas y presencias de la imagen. Un iconoclasta con amor a lo popular y a la transgresión, que se regodea con figuras míticas del pop latino, pateándolas de sus pedestales: Charly, el Che, Ceferino, incluso Perón son retratados con toda irreverencia e ironía. Y allí está su célebre Asado en Mendiolaza, parodia de Leonardo.

Es un placer volver sobre la obra de López en ocasión de la muestra Marcos López: clásico y moderno que acaba de estrenar en el Centro Cultural Borges, donde presenta un conjunto de obras realizadas en los dos últimos años. A partir de fotografías antiguas, compradas en los anticuarios de San Telmo, las ha intervenido con pintura -su última pasión- con diversos recursos y materiales, transformándolas en testimonios de la contemporaneidad, notables, inquietantes, siempre provocativos.

Así, vemos fotografías clásicas de estudio, que despoja de toda solemnidad, retratos de todo tipo a los que agrega largas lenguas verdes, o distintos ropajes, o animales, mutando arbitraria y creativamente el original. Otras que orientan a ilustrar el corona virus, otras a trasmutar los cuentos infantiles, logrando en todas un efecto surrealista. En ellas siempre vemos la obsesión del artista por el pasado, por el ser argentino, por la formación religiosa y sus mandatos. Está preparando un libro que se llamará Patria (“podría llamarse Madre”, dice) en cierta medida autobiográfico.

Es imperdible también la excelente exposición sobre el ilustrador e historietista Alberto Breccia, presentada en simultáneo en el Borges, que nuevamente ha pasado a manos del Ministerio de Cultura de la Nación.

Josefina Sartora

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