Gambaro

Gambaro

Dirección y guion: Jazmín Bazán

Argentina/2022

Josefina Sartora

Griselda Gambaro es la dramaturga más importante de la literatura argentina. Con una obra fuerte, contundente, de una claridad mental y una valentía única entre nuestros escritores. Encarar un documental sobre su figura y su obra era una tarea pendiente, y Jazmín Bazán se echó este trabajo al hombro en su notable opera prima. Es un acierto que se estrene ahora, cuando la escritora acaba de cumplir 95 años.

Un documental con varias facetas: allí están las entrevistas con Griselda en su casa de Don Bosco, rodeada de sus perros y gato, que la revelan como una mujer sencilla, espontánea, muy argentina, dueña de una lucidez admirable. Cada frase la muestra comprometida con la realidad social, cultural y política de su país, la misma que la llevó  a escribir una obra insoslayable. La actitud de Griselda, tan natural, tan tierna, tan humilde hablando de sus orígenes, de su interés por el otro, nos vincula a ella en una relación casi familiar, como si de una tía se tratara. Poseedora de un peculiar sentido del humor, sabe reírse consigo misma.

Allí están también los testimonios de quienes tuvieron una relación profesional importante, sus compañeros de camino: su editor Daniel Divinsky, la directora de sus obras, Laura Yusem, la actriz y amiga Cristina Banegas, con recuerdos entrañables. Algunos dolorosos, como la bomba que le pusieron durante la presentación de La malasangre, la censura, el exilio.

El documental posee otra línea estética: en planos de una casi abstracción, con excelente fotografía, una actriz es el vehículo de exposición del aspecto feminista de Griselda Gambaro, cuya obra está centrada en la figura femenina. Su deambular por espacios arquitectónicos inciertos en cierta medida transmiten el espíritu de algunas de sus obras, citadas. Cuerpos desnudos apelan a la denuncia del sometimiento de la mujer y su sufrimiento. Aquí -como en los planos dedicados al ferrocarril- el documental queda lejos de lo convencional  o didáctico, al proponer un tratamiento de abstracción y distanciamiento.

La película tiene la virtud de los buenos documentales:  uno quiere ir a buscar sus libros y volver sobre sus obras. Su novela Ganarse la muerte, las piezas teatrales El campo, La malasangre, Señor Ibsen, soy Nora, La señora Macbeth y tantas otras, poseen una actualidad lacerante.

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