Doc Buenos Aires 2023
Josefina Sartora
Cada año, la semana del Doc Buenos Aires es la cita obligada para quienes tenemos esa atracción inevitable por el documental. Bajo la dirección de Carmen Guarini se exhiben en la sala Leopoldo Lugones los mejores ejemplos de la actualidad del documental, gracias a la programación de Roger Koza, siempre al tanto de lo mejor que se produce en el mundo. La selección heterogénea -con obras argentinas, europeas, chinas, libanesas, obedece a un estricto criterio de curación, que deja de lado el documental convencional, didáctico. Aquí no hay narraciones, ni textos explicativos en off, solo la imagen como representación de lo real.

Una de las películas esperadas era Nuit obscure. Au revoir, ici, n’importe où,lo último de Sylvain George, premiada en Locarno. El cine de George está comprometido política y socialmente, dedicado a mostrar la realidad de los migrantes, los marginados del mundo. Si en películas anteriores registraba la realidad de los inmigrantes asiáticos y africanos en Europa, en este largo film se detiene sobre los jóvenes -muy jóvenes, algunos niños – que en el puerto español de Melilla, en territorio de Marruecos, esperan su oportunidad para emigrar. Familia ausente, son niños y jóvenes que buscan otro futuro, mientras sobreviven en las calles, durmiendo en rincones, donde pueden, comiendo lo que encuentran. La cámara rigurosa, siempre en blanco y negro, sin comentarios ni música, filma con respeto, sin caer en la sordidez ni el miserabilismo, tampoco en la estetización de la pobreza. Película de espera, de algo que tal vez nunca llegue, tiene sus momentos de abstracción, frente a recodos de la ciudad, de sus habitantes, de sus objetos.

La película de la dupla ya clásica Joâo Rui Guerra da Mata – Joâo Pedro Rodrigues, Onde fica esta rua?, constituye un homenaje al film de culto Los verdes años, film icónico del cinema novo portugués que Paulo Rocha rodó en 1963 frente a la casa del abuelo de Rodrigues. Los realizadores vuelven sobre cada una de esas locaciones, en busca del pasado, desde un presente atravesado por la pandemia global. Con planos silenciosos, que toman distintas áreas, Lisboa luce espléndida bajo su cámara, con ese extrañamiento que producen los barbijos. Y el film accede a otra instancia con la presencia de Ruth, estrella de aquel film, anciana y vital, con dos momentos musicales que operan superando toda amenaza.

En el Festival de Mar del Plata, que también es una ventana donde asomarse al mejor cine, habíamos visto Tales of the Purple House, del iraquí Abbas Fahdel, quien sigue registrando la realidad de Medio Oriente. Ahora en Beirut, en pandemia, a través de los ojos y la vida cotidiana de su mujer Nour Ballouk, una pintora libanesa, que pone en evidencia “Yo pinto, Abbas filma”. Una película intimista, que registra las situaciones de la vida cotidiana, los vecinos, los gatos, la compra, combinadas con la candente situación política: las referencias a los sobrevuelos israelíes, la explosión del puerto, el estado de guerra permanente. Fahdel filma con poesía e inteligencia lo privado interrelacionado con lo público.

Hubo algunos focos dedicados a documentalistas: así pudimos conocer la obra de la joven directora china Zhang Mengqi, bailarina, cineasta autodidacta. Se ha dedicado a filmar la realidad de un pueblo identificado como 47KM, donde ha realizado distintos documentales con sus habitantes -algunos sus familiares- como protagonistas. A ellos entrevista para reconstruir o evocar un período de sufrimiento colectivo conocido como La Gran Hambruna, durante 1958 y 1961. Si algunas de las películas vistas en esta retrospectiva abundan en entrevistas a sobrevivientes de aquella calamidad del pasado, en Self Portrait. Fairy Tale in 47 KM Zhang apunta al futuro, con la construcción de un centro cultural en el pueblo, la Casa Azul. Registra sobre todo las reacciones de los más jóvenes, niños aún, a quienes involucra en el proceso de rodaje de la película, con una frescura y espontaneidad asombrosas.

Otro de los focos estuvo dedicado a Bruno Jorge, documentalista brasileño que registra realidades variadísimas de su país. En La invención del otro llega al extremo norte del Amazonas -el valle de Javari- en compañía de una expedición del FUNAI, organismo que cuida por la preservación de los pueblos originarios. Van en busca de los korubos, pobladores que viven en aislamiento, negándose a interactuar con el hombre blanco, y que se han recluido huyendo de la deforestación y la explotación abusiva de la selva. La expedición lleva tratamientos médicos para preservarlos de la malaria, así como también identificar el territorio que les pertenece. Documento naturalista, etnográfico y antropológico, el film se adentra en esa comunidad y registra momentos de alta emotividad que los indígenas expresan de distintas maneras rituales -llantos, cantos, danzas-, y el choque armónico entre la civilización autóctona y la llegada de otra diferente. ¿Quién es el otro aquí?
Además de la interesante, atractiva programación, el Doc propuso encuentros con los realizadores. Tuve la fortuna de estar presente en el diálogo entre el maestro Ignacio Agüero y Gustavo Fontán, invitados a comentar las películas el otro bajo la consigna Miradas cruzadas o ¿Qué ven los cineastas? Siempre resulta enriquecedor escuchar los comentarios de los directores hablando de cine, ya sea del propio o del ajeno, que finalmente refiere al propio. En este caso, Agüero se detuvo en aspectos más notorios de La terminal, la obra de Fontán que abrió el Doc. Fontán filmó la terminal de ómnibus de La Falda, su movimiento, el circular de los micros que llegan y salen, la gente que por allí pasa, con un tratamiento estético abstracto, casi experimental. Agüero hizo un análisis inteligente tanto del trabajo con la luz -su aspecto más notable- como el del sonido, tan cuidadosamente logrado.
En un ida y vuelta entre ambos, Fontán se refirió a Notas para una película, la última película de Agüero a la que nos hemos referido en ocasión de su presentación en el Festival de Mar del Plata de 2022. Otro documental poco convencional, que pone en escena al joven belga que en el siglo XIX fue contratado para construir un ferrocarril en la Araucanía. El film en blanco y negro cruza ficción y documental, pasado y presente, con los conflictos del pueblo mapuche ante el avance del hombre blanco. Un film híbrido, ambiguo, que no se sujeta a clasificación ni género, y que pone en foco crudamente los conflictos de toda América.