Las singularidades
John Banville
Buenos Aires, Penguin Random House Alfaguara, julio de 2023
320 páginas

El mejor escritor de habla inglesa aún vivo nos ha entregado otra de sus luminosas novelas, un ejercicio del género. O no tan luminosa, por el claroscuro de su trama.
Banville escribe como si su texto fuera ante todo un ejercicio de estilo. El argumento pasa a un segundo plano detrás de su escritura elegante, depurada, en la que cada línea, cada palabra ocupa un lugar pensado, cuidadosamente elegido y ubicado. Como siempre, abundan las descripciones visuales, los mundos olfativos, las declaraciones ambiguas, elusivas. Nada es del todo certero, siempre se tiene la impresión, o también producen la terrible sensación de que lo que yo y todos los demás creemos que es la realidad no es en realidad más que los fragmentos revueltos de un friso destrozado tras el cual existe un orden de cosas del todo distinto. Maestro de las comparaciones, hay una o dos por página, siempre apelando a realidades impensadas, a relaciones sorprendentes: Inmovilizado por el tormento de la timidez, como un hereje encerrado en una virgen de hierro.
En esta obra, Banville deja el relato habitual desde un único punto de vista y opta por los varios narradores: uno omnisciente, casi divino, que se dirige al lector a menudo, que instala los personajes que giran todos alrededor de un gran ausente, el matemático Adam Godley, en cuya casa de un pueblo de Irlanda se encuentran. Otro narrador es un catedrático, Jaybey (guiño con las iniciales del autor) invitado por el hijo para escribir la biografía de ese personaje que cambió la manera de ver el mundo con su teoría llamada Brahma. En otras ocasiones, el punto de vista es el de la viuda del científico, perdida en el nebuloso limbo abstracto de la vejez. Entre todos ellos se teje una trama de encuentros y desavenencias forzadas, sin certezas.
Las singularidades está íntimamente vinculada a El libro de las pruebas -ya reseñada aquí-, pues es una suerte de continuación. El protagonista de aquella sale de la cárcel y acude a su casa de infancia, ocupada hoy por la familia del científico. En verdad, nada recuerda su paso por ese lugar, lo cual respondería a la teoría Brahma, que postula que existen múltiples mundos, múltiples realidades paralelas. Si el espacio es ambiguo, la acción transcurre en un tiempo indeterminado, estamos en un posible futuro, cuando Nueva York se llama Nueva Amsterdam, los coches funcionan con una destilación de agua salada y todas las mujeres usan vestidos o faldas.
Nada es lo que parece, o todo es una cosa y otra a la vez, como sostenía Godley.
Las singularidades establece una intertextualidad con otras obras de Banville, evocaciones a Kepler, La carta de Newton, su interés por la ciencia, y reapariciones de personajes de Los infinitos, Imposturas, Antigua luz, Fantasmas y Eclipse. Como si el autor quisiera insistir en sus obsesiones, o hiciera una revisión de su obra, mientras anuncia que está pronto a dejar de escribir. Y las últimas palabras son un punto final.
Josefina Sartora