Viennale 2023, 3ª nota

Wim Wenders

Josefina Sartora

Perfect Days. Wim Wenders, Japón-Alemania/2023


Esta ha sido mi película favorita en esta Viennale. Wim Wenders filma Perfect Days en Tokio, con actores japoneses y en japonés. Es sabida la especial relación que siempre ha habido entre alemanes y japoneses, Wenders incluso tiene un film previo, Tokyo Ga, homenaje a Yasujirô Ozu.

Su protagonista es un limpiador de baños públicos de Tokio (Kôji Yakusho). Con una actividad aparentemente tan poco glamorosa, Wenders trata la primera parte de su film casi como un documental, durante 12 días registra la rutina diaria del personaje, que casi no dice palabra. El hombre encara su trabajo, considerado bajo por algunos criterios, con dignidad absoluta. Como un monje zen, como un samurai, como sólo un japonés puede realizarlo, limpia los baños con un método y dedicación obsesivos. El hombre vive solo, en una vivienda mínima, y conduce hacia sus destinos mientras escucha rock clásico en los casettes de su coche. Lou Reed, Patti Smith, Van Morrison. La casa del sol naciente merece dos versiones, una a capella, en un momento epifánico.

Hace una pausa a mediodía para comer un sándwich en la plaza, mientras observa los árboles y les toma fotografías. Con cámara analógica, claro, Hirayama pertenece a otra época. Al final del día, el baño en las piletas públicas y la cena siempre en el mismo puesto del mercado. Durante todo el día, una sonrisa no se borra de su cara. Por la noche, lee hasta dormirse. La actuación minimalista de Yakusho le valió el premio a mejor actor en el último Festival de Cannes. En esta película meditativa no faltan las escenas oníricas, sueños de Hirayama que evocan el acontecer del día, imágenes en blanco y negro diseñadas por la mujer de Wenders, Donata.

La llegada de una sobrina altera sus rutinas, pero sabe incorporarla a su vida. Su relación con ella es tan armónica como la que tiene con su ayudante, también joven. Poco sabemos de él, se sugiere que pertenece a una familia de alta burguesía, con la que no quiere tratos. ¿Cómo terminó limpiando baños? ¿Es acaso una expiación? ¿Ha sufrido un desengaño? Una salvedad: los elementos indeseables del trabajo están eludidos, los baños tienen un diseño futurista, el trabajo está idealizado. En una película sensible, conmovedora, Wenders elige mostrar la sabiduría del hombre que sabe apreciar el valor de lo cotidiano, y lo hace con su mejor cine.

Anselm (Anselm. Das Rauschen der Zeit). Wim Wenders, Alemania/2023

Como si no bastara con Perfect Days para apreciar la recuperación de Wenders después de varios films fallidos, deslumbró también con Anselm, un documental o film ensayo sobre el alemán Anselm Kiefer, uno de los genios actuales de la pintura.

Las primeras imágenes registran una serie de vestidos blancos en yeso, tal vez de novia, en bellas instalaciones en la naturaleza, con una música celestial. Pero estas escenas bucólicas en seguida contrastan con el brutalismo de la pintura de Kiefer y los colosales, espectaculares espacios de trabajo del artista. Kiefer concibe la pintura como una tarea seudo industrial, sus inmensos talleres en diversas zonas de Francia semejan fábricas, ocupan hectáreas, y dentro de ellas, diversos edificios fabriles albergan instalaciones majestuosas, muchas que hablan de violencia y devastación. Kiefer utiliza procedimientos industriales, pinta subido a grúas, elevadores de plataformas, cuadros de 10 metros de altura, con sopletes, bombas de fuego, mangueras, y recorre su taller en bicicleta, pedaleando entre sus obras monumentales como un señor en su laberinto.

Wenders no realiza un film convencional, ni didáctico. La fotografía luminosa es de Franz Lustig, el mismo de Perfect Days. El film se acerca a la propuesta de Kiefer, y agrega reconstrucciones ficcionales de su vida y registros de archivo de distintas épocas. No hay explicaciones sobre el pintor o su obra, deja que ellos hablen por sí mismos, aunque agrega pensamientos de Paul Celan, Martin Heidegger e Ingeborg Bachmann que remiten a las ideas del pintor. Kiefer no cesa de recordar su historia, que es la de Alemania: el nazismo, la guerra, su controvertida posición ambigua ante el fascismo, su uso de los mitos que ayudan a comprender la historia. Y también a trascenderla, como lo hace en sus obras para el Palazzo Ducale de Venecia.

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