Festival de Mar del Plata 2023. 1ª nota

Festival de Mar del Plata 2023. 1. Cine argentino

Josefina Sartora

Señal de los tiempos, el Festival de Mar del Plata parece más acotado que otros años, menos títulos, salas y funciones. Pero pese a todo, aquí está nuevamente, y la programación promete ser excelente.

Desarrollado entre dos elecciones que proponen dos modelos de país, el Festival está muy politizado, sobre todo ante la amenaza de que la motosierra embista contra el cine argentino y el Instituto Nacional de Cinematografía. El Ministro y candidato a Presidente Sergio Massa estuvo en la apertura, acompañado por un numeroso grupo de cineastas que viajó para apoyarlo. En su discurso, se lamentó por las amenazas de tachar la cultura, lo que calificó como un ataque al alma de los argentinos, y se comprometió a aumentar la financiación del cine nacional. En cada proyección de cine argentino en las que he estado presente, los realizadores ponen de relevancia que sus película fue realizada con el apoyo o financiación del Incaa, sin lo cual el cine no tendría posibilidades. Bajo el lema de este año -40 años de democracia- el corto institucional previo a cada proyección reza: “Un compromiso, contar nuestras historias. Cultura, memoria, verdad y justicia. Siempre.” Y es muy aplaudido y vivado cada vez.

El Festival presenta este año -en formato virtual- el libro Fundido a negro. Cine y censura a 40 años del retorno de la democracia, en el cual he colaborado. Todos estos, detalles que responden a las palabras del Ministro de Cultura Tristán Bauer, quien en la apertura propuso “frente a la destrucción, democracia. Democracia, democracia, democracia.” El libro fue presentado en un interesante debate sobre la censura por Juan Lima, Graciela Borges, Andrés Di Tella y Mariano LLinás.

Siempre me interesa ver las películas de Andrés Di Tella, porque cada una de ellas propone algo interesante sobre la vida, la familia, la Argentina o el cine. En Mixtape la Pampa, hace honor al título y presenta un cúmulo de elementos sobre nuestra llanura pampeana, tal vez tratando de entender a Argentina. El film sigue los pasos de Guillermo Enrique Hudson, quien vivió una vida como gaucho y observador de las aves y otra como inglés escritor en Londres; el film se acerca a la ornitología, las lagunas, y la historia argentina reciente.

Este año soy parte del Jurado de la Asociación de Cronistas, y debemos elegir la mejor película de la Competencia Argentina. Por lo tanto, no he de referirme a esa sección hasta después de otorgados los premios. Pero hay más, muchas películas argentinas incluidas en otras secciones, todas con un buen nivel. Tal ve la más notable, que ha generado un revuelo, sea El viento que arrasa, de Paula Hernández, en la Competencia Latinoamericana. La directora ha dejado los espacios cerrados, claustrofóbicos, de Los sonámbulos y Las siamesas, para filmar en las vastas cuchillas uruguayas, pero también refiere una historia de encierro. Basada en la novela homónima de Selva Almada, Hernández ha hecho una buena e inteligente trasposición de esta historia de padres e hijos que viven relaciones dependientes. El chileno todoterreno Eduardo Castro es el pastor, o reverendo muy creyente que recorre los pueblos llevando la palabra de Dios, con la colaboración de su hija. En su camino van a parar a un taller mecánico de campo, donde un rústico vive con su hijo. Ambas parejas padres-hijos funcionan como espejo, reflejando los vínculos de autoridad y sumisión que hasta entonces están tolerados. Ese encuentro deviene un momento iniciático para los jóvenes, que saldrán de allí a vivir una vida diferente. Almudena González es la revelación del Festival, con una composición extraordinaria de Leni, demostrando un trabajo con el habla notable en una actriz. Y Sergi López, casi irreconocible, sostiene un genial duelo actoral con Castro. El paisaje abierto, impactante con bandadas de pájaros y un viento que arrasa es el encuadre ideal.

La cordobesa María Aparicio se ha revelado ya como una de las más interesantes realizadoras muy jóvenes en Las calles y Sobre las nubes. En Competencia Latinoamericana presenta Las cosas indefinidas, una interesante ficción que resulta una poética sobre el cine: pone en valor el trabajo una montajista (la gran Eva Bianco), que se apodera de un film para hablar de sus propios temas: la muerte y el duelo, a partir de un interesante trabajo sobre la ceguera. Por si fuera necesario, Aparicio demostró su inteligencia y base teórica un una charla posterior con el público, donde sus respuestas complementaron un film tan curioso como fascinante.

Otra película argentina, fuera de las competencias, fue La práctica, lo último de Martín Rejtman. Quien vuelve con su humor seco, con sus actores que no actúan convencionalmente, en una historia ubicada en Santiago de Chile. El protagonista es un instructor de yoga que acaba de separarse de su mujer y no encuentra su nuevo lugar. A partir del yoga y del tema de la salud, es una sátira llena de chistes sobre los métodos alternativos, los gurúes, el vegetarianismo, con dos actores que se roban el film: Esteban Bigliardi y Mirta Busnelli.

Deja un comentario