Festival de Mar del Plata 2023. 2
Josefina Sartora

Estados alterados es la sección más sorprendente del Festival, por presentar películas que se apartan de las convenciones, tanto en lo formal como en los contenidos. Por eso allí está Night Walk, del coreano Sohn Koo-yong -son varias las películas coreanas presentes en esta edición-. La película se propone como un recorrido por las calles y parques de Seúl, en planos fijos con fotografía nocturna, en un color gris que tampoco es blanco y negro, sin música. A esas fotografías de luna, árboles, edificios, se le sobreimprimen dibujos muy estilizados en color celeste, y poemas referidos a la naturaleza y la noche. Esto es el film, ni más ni menos, que recuerda las propuestas de James Benning, con sus planos fijos de Estados Unidos. Una propuesta radical como pocas hemos visto aquí.

En la misma sección, en polo opuesto, una película muy conceptual, donde la palabra ocupa un lugar preponderante: Orlando. Mi autobiografía política. Paul B. Preciado, teórico y activista, se basa en el Orlando de Virginia Woolf para hablar de género. La novela de 1928 es muy apropiada, ya que su protagonista cambia de sexo de un momento a otro, y atraviesa 300 años. Preciado recoge testimonios de variados personajes reales que asumen el rol de Orlando para hablar de su transición de género, de su identidad no binaria, en declaraciones que revelan la multiplicidad de posibilidades. También su confrontación con la psiquiatría y sus dificultades para que la sociedad les reconozca una identidad diferente. Múltiples Orlandos cuentan su historia como medio de evadir la violencia que se ejerce sobre ellos en una sociedad donde el varón tiene el derecho y la obligación de usar la violencia mientras la mujer queda desarmada, tanto literal como figuradamente. Por tanto, no se trata aquí sólo de una autobiografía de Preciado -trans él mismo- sino de un variado panorama de la concepción actual de género, mediante performance, ficción, documentos, testimonios íntimos con diferentes registros, en una película, también, no binaria. Orlando fue premiada en Berlin.

Youth (Spring) es la última propuesta del chino Wang Bing, quien en esta oportunidad acota su film a “sólo” 3 horas. La película pudo haber formado parte de la Sección Autores, donde están las obras de los consagrados, ya que Wang es uno de los mayores documentalistas del cine contemporáneo. Se trata de un retrato de la generación joven en China, de migrantes que trabajan en la industria textil, en una fábrica muy casera albergada en edificios que tienen talleres y dormitorios comunes para sus empleados. En esos lugares precarios, sucios, inhóspitos, los jóvenes trabajan a destajo en las máquinas de coser, tratando de superar sus propios tiempos para lograr mejor paga, que ya es exigua. La cámara de Wang detalla sus trabajo pero también se explaya en la relación entre los jóvenes, sus discusiones, proyectos de las parejas que se forman entre ellos. Que duermen, comen y trabajan encerrados en esos bloques de cemento sin ventanas, como si su vida tampoco tuviera aperturas. Para subrayar lo patético, la calle donde todo transcurre se llama Paradise Road. Este film -que se hace largo, reiterativo- es parte de un proyecto de Wang que se completará con otras películas futuras.