Festival de Mar del Plata, 3ª nota

Festival de Mar del Plata 2023 3ª nota

Josefina Sartora

Nuestro Jurado de la Asociación de Cronistas, compuesto por Marcela Gamberini, Hugo Sánchez y yo, debía elegir la mejor película de la Competencia Argentina. Por unanimidad, sin discusión alguna, juramos que la mejor fue La mujer hormiga, dirigida por Betania Capatto y Adrián Suárez. Filmada en Santa Fe, es un retrato vincular, el de dos hermanas en un reencuentro. Un film de atmósferas, con pocos diálogos y una elocuente expresividad basada en los gestos. Eugenia Alonso y la tristemente perdida Julieta Vallina componen esa pareja fraterna donde pesa la carga familiar, el dolor y los afectos, en una casa que deviene claustrofóbica. Resulta interesante el elemento extraño, inexplicable: la presencia de hormigas y los borbotones de aire que emanan de la pileta. Con tomas largas, muchos primeros planos, el film logra con sus decisiones estéticas un resultado inquietante, abre incógnitas que no esperan respuestas. El talentoso Iván Fund tiene una participación importante como coguionista, asistente de dirección, montajista y productor.

En la fundamentación del premio, declaramos por la sutileza de su expresión poética, el cuidadoso tratamiento estético para lograr climas sugerentes, y por su sensibilidad para mostrar el amor fraterno con una dirección de actrices poseedoras de un amplio registro interpretativo. Todas decisiones formales cargadas de significado que no necesitan de más explicitación.

También mereció una mención El empresario de Germán Scelso, un documental duro, seco, y en blanco y negro, sobre los años de plomo en Argentina. El hijo de un secuestrador (Scelso) entrevista al hijo y nietos del secuestrado, empresario en una de las más importantes industrias de los ’70. Desde la propuesta misma, se impone una tensión entre los protagonistas, cada uno exponiendo su propio punto de vista. Con respeto, sin fanatismos. No se esperan conclusiones, pero es este un buen ejemplo de diálogo, poniendo en foco los distintos intereses de clase y política. No faltan registros de archivo y folletos de época. El empresario fue rescatado por las fuerzas policiales, el secuestrador fue desaparecido días después.

Fuera de toda competencia, la película de clausura fue Fallen Leaves, del gran Aki Kaurismäki, lo mejor del Festival, premiada en Cannes. El director finés es uno de los más grandes del momento, y esta película lo confirma. Una historia de amor simplísima, que lleva todas sus marcas, y que justamente encanta por su pura simplicidad. Dos trabajadores precarios, ella repositora en un supermercado (Alma Pöysti), que pasará a otros empleos malpagos, él obrero de la construcción y metalúrgico (Jussi Vatanen), pero su alcoholismo le impide permanecer en cada trabajo. La música los une en un karaoke con un diálogo de miradas mudas, y en sucesivos encuentros fortuitos con suerte dispar estos dos solitarios vivirán su historia de amor. Con el cine como fondo -atención a los afiches de cine clásico, a las referencias a Bresson- y la música una y otra vez, con los tangos que siempre incluye Kaurismäki. Ese humor seco -como el de Buster Keaton, que jamás sonreía- contrasta con lo trágico: las noticias que trasmite la radio, sobre los desastres en Ucrania, una guerra tan cercana.

Con el cuidado que lo caracteriza en la puesta en escena, con la paleta de colores vibrantes y pasteles propia, con el fotógrafo de siempre, Timo Salminan, Kaurismäki nos permite disfrutar del cine y de las alegrías de la vida.

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