Los que se quedan (The Holdovers)
Dirección: Alexander Payne
Guion: David Hemingson
Estados Unidos/2023
Josefina Sartora

Paul Giamatti, Da’Vine Joy Randolph y Dominic Sessa conforman el trío protagónico de quienes debieron quedarse en un internado bastante exclusivo durante las vacaciones de Navidad. Un trío disfuncional: el profesor, amonestado por haber aplazado al hijo del benefactor de la escuela, un senador; el alumno, que ha sido expulsado de 3 escuelas, no tiene la atención de su madre y vive a la deriva; la cocinera, de duelo porque su hijo, negro, ha muerto en Vietnam. Es el único alumno -becado- que no ha regresado vivo. Son los años ’70. El profesor, un insufrible interesado sólo en Historia Antigua y la botella, vive desde siempre en la escuela, tiene mal carácter, un ojo de vidrio y huele mal. Y por sobre todo, asume sus frustraciones y su condición de perdedor. El muchacho, casi un huérfano, abandonado por sus padres, y la mujer, deprimida, se consuela en el alcohol. Entre ellos se establece un vínculo que al principio roza la irritabilidad, y de manera paulatina transmuta en amistad y solidaridad.
Los que se quedan es un film que rezuma emociones y sentimientos, y Alexander Payne tiene la sensibilidad para tratarlos sin caer en el golpe bajo, y con un enorme respeto por sus personajes. Hay tres actos muy marcados: el primero en la escuela, el segundo en un viaje que emprenden los tres, y al final el regreso y epílogo. Como en toda road movie, es en el viaje donde los caracteres se revelan, expresan y trasmutan, en escenas no exentas de humor, para culminar en una paridad solidaria. El film está más próximo al Hollywood clásico que al mainstream actual, incluso hay situaciones previsibles, pero llevadas a cabo con mano maestra.

Giamatti y Randolph ganaron los Golden Globes y son candidatos al Oscar, esta vez con toda justicia. Sus personajes son absolutamente humanos, con sus defectos y virtudes. Él es un actor de primer nivel, por fin en un protagónico. Ya había actuado con Payne en un rol cercano en Entre copas (Sideways, 2004), con un personaje también amante de los vapores etílicos. Para Sessa, con su variedad de registros y expresiones, es su consagratorio debut.