Jinetes de Roca
Dirección y guion: Sebastián Díaz
Argentina/2023

Josefina Sartora
Este documental muy interesante revisa la campaña del desierto encauzada por Julio Argentino Roca cuando era Ministro de Guerra de Nicolás Avellaneda, en los años ’70 y ‘80 del siglo XIX. Los sucesivos regímenes en Argentina alimentaron ese mito fundante que fue entendido como la creación de la patria, del estado nación, que caracterizó el genocidio de los pueblos originarios con el apelativo de “la conquista del desierto”. El régimen dominante necesitaba más territorios para su proyecto de país ganadero, y retomó la política iniciada por Juan Manuel de Rosas. Al cabo de la cual, el territorio argentino amplió sus fronteras, avanzando hasta los ríos Negro y Neuquén. Ni el territorio era un desierto, ni fue una conquista, sino una invasión, al entender de los pueblos originarios que la sufrieron -tehuelche, ranquel, pampa, mapuche-. Se invadieron territorios ajenos, se apropiaron de mano de obra laboral, se redujo a servidumbre a los habitantes de esa zona patagónica, se apropiaron de niños aborígenes que fueron entregados a familias blancas.
Con Jinetes de Roca, Sebastián Díaz cierra su trilogía sobre este tema, comenzada con La muralla criolla (2017) y 4 lonkos (2019). Revisa la iconografía laudatoria oficial, que alimenta textual o subliminarmente aquel mito. La iconografía no atestigua, sino que forma opinión sobre el pasado, y genera sometimiento, racismo y discriminación. Hay en Argentina más estatuas de Roca que las de Belgrano y San Martín, sumadas. Roca llegó a la presidencia de Argentina en dos ocasiones, después de anexar miles de hectáreas, que fueron a manos de la oligarquía. La propuesta de Osvaldo Bayer fue la de “desmonumentalizar” a Roca, como responsable del genocidio, y varias de esas esculturas han sido eliminadas. Y con la de Roca, las de sus jinetes -evocados en pueblos, plazas, calles, monumentos en todo el país- sufrirán la misma condena.

Testimonios de historiadores, sociólogos y antropólogos ponen en evidencia que con la iconografía de la época -cuadros, fotos, postales- se buscaba instalar la idea de una Argentina blanca, denigrando a todos los originarios, mestizos, negros o mulatos. Se va un paso más: hay una tradición de violencia fotográfica, tomando a indígenas en situación de sometimiento y humillación, previa su disgregación. Toda la iconografía fotográfica ha sido tomada en condiciones de cautiverio o dominación, con huellas de violencia en sus cuerpos, tipificando la figura del indio salvaje o bárbaro.
El coronel Conrado Villegas ya hablaba de los indios desaparecidos, justamente él, que se ocupó de eliminar grupos originarios resistentes, o incluso cautivos. Genocidio sostenido por su ideólogo, Estanislao Zeballos, y documentado por el perito Francisco P. Moreno. Genocidio y secuestro que continuó después de la muerte, ya que muchos cadáveres de originarios pasaron a formar parte del patrimonio de museos de Argentina. Con escasa oposición del sistema, salvo las denuncias de Aristóbulo del Valle y otros pocos.
El documental realiza el obvio paralelismo entre el genocidio aborigen y el llevado a cabo por la última dictadura cívico militar, formada con la misma ideología. Jinetes de Roca constituye otro capítulo para la reparación histórica de los pueblos originarios.