The Bear

The Bear (El Oso)

Josefina Sartora

El sándwich italiano de carne es un clásico de Chicago, tan popular como el equipo de baseball de los Cubs. En cada barrio, un restorán se precia de hacer el mejor sandwich. Una especialidad que no se consigue fácilmente en Nueva York ni en Los Ángeles. Michael Berzatto tenía un local dedicado a ellos, The Beef, que llevaba con mucho éxito. Pero un día Michael se suicidó, no sabemos por qué llegó a esa decisión, y su restorán pasó a ser propiedad de su hermano Carmine, o Carmen, o Carmy, o el Oso (The Bear). Pero los objetivos de Carmine apuntan más alto: él quiere ser un chef Michelin, y para eso se desloma en los mejores restoranes de alta cocina aprendiendo con los mejores chefs de Nueva York. Dirigir The Beef es volver al terruño y descender varios escalones en su carrera.

Sin embargo, se hace cargo, con todas las dificultades del lugar, y con su staff simpático pero caótico. Un primo temperamental, una hermana bienintencionada aunque algo melancólica, una latina que aprende el oficio, un negro creativo a cargo de los postres y sobre todo, una joven que ocupa pronto el lugar de sub chef. Por suerte, siempre está cerca un tío millonario que ayuda a que el barco no vaya a pique. Carmine intenta imponer el orden de un restorán top, y casi casi lo logra. Para ello debe trabajar con los problemas materiales y los humanos, porque The Bear es una serie sobre los vínculos y las emociones.

Con The Bear, el productor Christopher Storer ha imaginado la mejor serie del año, ganadora de muchos Emmys, muy completa, donde el tema culinario es la puerta para tratar temas de vínculos, amistad, familia, comunidad, raza, sentimientos. Y el elenco cumple con atractivo fascinante. Allí Jeremy Allen White con su melena indomable y rostro de ojos siempre sorprendidos, está secundado por Ayo Edebiri, una encantadora aprendiz que muy rápidamente aprende el oficio y es la única que comprende la ambición de su jefe. Oliver Platt es el tío que cuida cada dólar, Ebon Moss Bachrach el primo insoportable, Abby Elliott la hermana, Lisa Colón Zayas la encargada de las verduras, Lionel Boyce de los postres, y sigue una galería de secundarios.

En su primera temporada, Carmine debe organizar el restorán, rescatarlo del naufragio. Y poner orden en un lugar que afronta una pérdida, la sombra de Michael los acompaña. No es fácil pasar del sandwich básico a entender cómo combinar los sabores, ordenar los espacios, aprender a contestar Sí chef a cada indicación. Carmine debe trabajar e insistir para domar la tropa. Y lo hace en situaciones llenas de humor, de diálogos filosos. Los episodios de media hora modulan de la comedia al drama sin dificultad, fluidamente, con diálogos complejos, y relaciones que también lo son. No hay maniqueísmos ni clichés ni vínculos convencionales, la serie tiene personalidad propia

La segunda temporada de The Bear, donde la serie llega a su pico más alto, es la transformación que logra Carmine de The Beef, ese reducto popular, en The Bear, el restorán de alta cocina minimalista de sus sueños. Los vínculos se ha profundizado, ahora hay más respeto que rivalidades. Los personajes son enviados a profesionalizarse, para darle al lugar otro nivel, hay mayor detenimiento en el detalle de cada personalidad. Aparece la gran Olivia Colman, como chef de uno de los mejores restoranes de Chicago. En todos los capítulos, las escenas dentro del local cerrado -algo claustrofóbicas- alternan con espléndidas vistas aéreas de esa hermosa ciudad, en sus distintos barrios.

La segunda temporada tiene un capítulo top, una escena en flashback de la cena de Navidad cuando Michael aún estaba en la familia. Algunos la aman, otros la odian, pero constituye por sí misma una unidad cinematográfica. Presenta algunos cameos: Jamie Lee Lewis -quien volverá en la tercera temporada-, Bob Odenkirk, Sarah Paulson. Un episodio de emociones y sentimientos, como lo es toda la serie, aquí puestos en altura, en tensión, en exlosión. Tampoco falta en esta temporada el romance, ya que Carmine reencuentra un viejo amor.

La tercera temporada, que se ha estrenado hace pocos días, trae un tono más introspectivo (el primer capítulo transcurre sin diálogos) y si bien no tiene el ritmo y la hiperactividad de las anteriores, se ven algunos hallazgos, con flashbacks que recuperan el pasado de algunos personajes, mientras Carmine se empecina en cambiar de menú cada día en su lucha por conseguir buenas reseñas en los diarios y una estrella Michelin. El restorán pasa a segundo plano, los personajes ocupan más espacio, está cada uno y sus conflictos. Hay algunos momentos excelentes, como el capítulo dedicado a narrar cómo llegó Tina a trabajar en The Beef, dirigido por la propia Ayo Edebiri, o la escena previa al parto de Sugar, con un duetto maravilloso entre Abby Elliott y la gran Jamie Lee Curtis, madre e hija tratando de curar una relación dañada.

Otros, sin embargo, carecen de ese genio, como si The Bear hubiera entrado en una meseta que apunta al futuro.

Nuestra amiga Demetria nos envía desde Chicago su sándwich italiano de carne favorito: carne con giardiniera. Está feliz porque la cuarta temporada de The Bear ya se está rodando en su ciudad.

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