La Bienal de Venecia 2024 y Julie Mehretu
Josefina Sartora

La Bienal de Venecia en 2024 está dedicada a temas sociales hoy candentes: la migración, el colonialismo. Tanto los pabellones de los distintos países como las muestras individuales abundan en referencias a la presencia de Europa en tierras africanas y asiáticas, las corrientes migratorias, la pertenencia, los orígenes, los diálogos multiculturales. Olvídense de la pintura: aquí casi todo son instalaciones, videos, fotografías, textiles.
Durante los meses de la Bienal, Venecia arde de arte. Los Giardini y el Arsenal, donde tiene lugar la Mostra, se llenan de público, local y turistas, que circulan de un pabellón a otro, sin perderse nada, mientras disfrutan de un espacio magnífico entre los canales. Pero lo que todos sabemos es que, muchas veces, lo mejor está fuera de la Bienal, en las muestras paralelas que tienen lugar en distintas galerías y palacios venecianos. Resulta inolvidable la muestra de la pintura de Anselm Kiefer en el Palazzo Ducale, en 2022: Questi scritti, quando verranno bruciati, daranno finalmente un po’ di luce, dedicada a la Serenísima..
Este año, en la Accademia se destaca la muestra Afinidades electivas, que entabla diálogos entre pintores modernos y los clásicos que atesora la Accademia. Además, una extraordinaria muestra de William De Kooning en su estrecho y frecuente vínculo con Italia. El Ca’ Pesaro expone una retrospectiva de la interesante y difundida obra del diseñador y publicista Armando Testa, con imágenes que constituyen íconos de la publicidad del siglo XX.

Una de las muestras más reveladoras la constituye la de Eduard Angeli: Silentium, con paisajes metafísicos que hablan del absoluto, la soledad y el silencio en la Fondazione Vedova. Hay mucho más, hasta un homenaje a Jean Cocteau en la Fundación Peggy Guggenheim, el recuerdo de los viajes de Marco Polo en el Palazzo Ducale y la muestra de Ernest Pignon-Ernest en la Fundación Louis Vuitton, que combina fotografía y arte callejero.

François-Henri Pinault -uno de los dueños de Francia- es muy selectivo a la hora de elegir sus propiedades. En Paris, hizo un convenio con la ciudad e instaló su Colección de arte en el emblemático edificio de la Bolsa, cercana a Les Halles. Lo refaccionó, lo adaptó para museo y allí expone sus colecciones magníficas. En Venecia no fue a menos: llevó el arte a su Palazzo Grassi, junto al Canal Grande, donde este año expone a Julie Mehretu, y al edificio de Punta della Dogana, en la vieja Aduana, donde expone la obra de Pierre Huyghe.
Todo este preámbulo está dedicado a contextualizar lo más impactante que está sucediendo en Venecia: la muestra de Julie Mehretu en el Palazzo Grassi, sede de la Collection Pinault. Hoy una de las pintoras más destacadas en el panorama mundial, la inclasificable Mehretu expone obras en las que abundan sus rasgos característicos: el diseño arquitectónico, la superposición de capas de pintura o grabado.
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Julie Mehretu en Venecia
Ana María Menéndez

En coincidencia con la Bienal de Arte de Venecia 2024, el Palazzo Grassi reúne una selección de trabajos de Julie Mehretu denominada Ensemble. Esta artista presenta una selección de más de 50 obras de gran tamaño, que produjo durante 25 años de su actividad artística (2000-2024) y fue curada por Caroline Bourgeois.
Mehretu nació en Addis Abeba y desarrolló su carrera artística en Estados Unidos. Sus padres huyeron de Etiopía debido a la inestabilidad política, y arribaron a ese país cuando la artista tenía siete años.
Es una artista visual contemporánea, conocida por sus pinturas de gran tamaño con múltiples capas de paisajes abstractos. La pintura de Mehretu se caracteriza por una gama de pinceladas flexibles y cambiantes que se diversifican, evocando explosiones de pixeles y fallas informáticas, arabescos acrílicos proyectados con múltiples recursos técnicos que recuerdan sonidos estridentes.
Fue incluida en la lista Time 100 de las personas más influyentes de 2020. Al año siguiente The New York Times la describió como “un raro ejemplo de pintora negra contemporánea que ya ha entrado en el canon”. Ha vendido sus pinturas en millones de dólares en Estados Unidos y diferentes países del mundo, y en 2023 batió el record de subasta para un artista africano en Sotheby’s Hong Kong, con una obra de 2001 que se vendió en 9,32 millones de dólares.
Esta muestra, en gran parte perteneciente a la colección Pinault y a préstamos de museos internacionales y colecciones privadas, nos permite interiorizarnos sobre su práctica artística y observar su renovación constante.

Incluye instalaciones, videos, grabados, esculturas y obras en técnica mixta que dialogan con el pensamiento y sensibilidad del arte de otros artistas contemporáneos que comparten además de sus carreras profesionales, experiencias de migración y desplazamiento de sus países de origen: Nairy Baghramian, Huma Bhabha, Tacita Dean, David Hammons, Robin Coste Lewis, Paul Pfeiffer y Jessica Rankin, todos presentes en la muestra.

En sus primeros trabajos incorpora a sus obras el grabado a través de la superposición de capas y sucesivas impresiones con símbolos, dibujos y un lenguaje de planos, mapas, marcas e incluso fotografías de vistas aéreas de grandes edificios que denomina comunidades.
A partir del año 2000 comienza a crear telas de gran tamaño, inicialmente con lápiz técnico y una disposición geométrica formada por líneas rectas y curvas regulares, con dibujos arquitectónicos elaborados a partir de distintas fuentes, que rememora o evoca las obras de Gerhard Richter de dibujos en grafito sobre papel. La artista investiga las posibilidades del borrado, revelando capas inferiores y añade niveles de profundidad a su trabajo.
Desde 2010 hasta 2020, el fondo de las obras de Julie Mehretu comienza a poblarse de formas evanescentes y coloridas, obtenidas modificando digitalmente imágenes fotográficas extraídas de las noticias. La mayoría de las cuales están pobladas de líneas que intentan reproducir diferentes acontecimientos, no legibles a simple vista. Esta pérdida de definición de la imagen de la que parte, logra transformarla en un espacio casi ilimitado. Elige las fotografías dándole importancia a los acontecimientos mundiales e intenta mantener un diálogo con ellos: incendios en museos de arte, guerras, luchas por la libertad, migración, etc.
Estos trabajos de los últimos años de Mehretu, que se muestran en el segundo piso del Palacio, son muy interesantes y novedosos porque utiliza plexiglás como soporte, creando enormes obras llenas de transparencia y fluidez gracias al uso de pinturas al óleo sobre la superficie, tinta vibrante, estencil y serigrafía, y continúa conectada a sus orígenes a través del arte, reflejando los conflictos generados por los avatares geopolíticos.
En algunos trabajos experimenta una luz iridiscente que emana de las cambiantes pinceladas y se pueden percibir toques nacarados y opalescentes con reflejos metálicos.
Por último, en la serie llamada TRANSpintings, Mehretu utiliza un soporte diferente: ya no es la tela, sino una malla de poliéster ligeramente transparente que permite que la luz atraviese la superficie y que el observador vea a través de ella las sombras de otros visitantes, reforzando la sensación de una presencia humana fantasmal. Están colocadas en soportes creados por la artista Nairy Baghramian, que actúan como marcos y como estructura, combinando pintura y escultura, invitándonos al movimiento. Son estructuras rectilíneas de aluminio, atravesadas por injertos metálicos, en las que sorprende el contraste. Si bien están pintadas solo por un lado, estas estructuras permiten observarlas desde ambos lados, creando juegos de reflejos y translucidez.
Además de la gravedad de los acontecimientos a los que hacen referencia sus obras, en palabras del artista, "en ellos persiste esa otra luz que aún puede emanar que aún es posible".

No falta un video donde vemos a la artista elaborar su trabajo, con técnicas muy complejas que sobre plantas arquitectónicas superponen capas de color, dibujos a mano con grafito, aerosoles, grabados en prensa, todo lo cual da como resultado una obra exuberante, riquísima, contradictoria y pasmosa.
Habíamos conocido su obra en su ciudad, Nueva York, en 2018 y ahora la vemos mucho más afirmada, elaborada en una obra comprometida, donde lo social está presente. Las pinturas de Mehretu conforman un paisaje del mundo contemporáneo, con sus desórdenes y contradicciones.

El Palazzo Grassi es un lugar que merece su recorrido por la belleza de sus salas y nos presenta esta excepcional exposición de la obra pictórica incesante y creativa de la gran artista Julie Meheretu, fuera de las instalaciones de la Bienal de Venecia y que puede visitarse hasta noviembre de este año.