Marcia Shvartz, con todo

Marcia Schvartz, con todo

Josefina Sartora

La mejor pintora argentina está exponiendo una suerte de repaso o retrospectiva de su obra de los últimos años en la Galería W, espacio que albergó en otras épocas la colección Helft, en San Telmo, Defensa 1369. Marcia Schvartz siempre estuvo identificada con el barrio Sur, Constitución, Barracas, San Telmo.

Este espacio inmenso, luminoso, con salones y jardines, alberga casi 80 obras de las últimas décadas, en distintos sectores de sus varios pisos, cada uno con una unidad, porque ella adora trabajar en series y transita distintas técnicas. En la planta baja, nos reciben los retratos: Marcia ha elaborado este género de manera muy propia a lo largo de su carrera desde que estuvo exiliada en Barcelona y continuó después en Buenos Aires, con personajes populares, del under porteño y otros más reconocibles, realizados con distintos procedimientos sobre papel o tela: grafito, lápiz, pastel, tiza, óleo. Personajes del barrio, amigos, marginales algunos, bastante brutales otros, que interpelan al espectador, frontalmente, y parecen amenazar la cultura bienpensante. Retratos de tamaño natural que no siguen los parámetros de la belleza clásica, pero que exhiben una franqueza incontestable, una intimidad pocas veces lograda, un franco desparpajo. Marcia nunca ha estado del lado de lo políticamente correcto, al contrario, se ríe de ello, y lo desafía con ironía.

En esa tónica inconoclasta siguen algunas instalaciones -cajas, las llama-, que había mostrado en ocasiones anteriores. Casi escenografías, en ellas la artista construye escenas de una vida irreverente, herederas de Antonio Berni, y desparrama toda clase de objetos de la cotidianeidad: decorados con adornos kitsch, diarios, fotografías de famosos, pilas de papeles, bolsas de contenido indefinido rodean a personajes arquetípicos, muy reconocibles de la vida porteña, degradados, en poses abandonadas. Marcia se burla, pone en cuestión  temas icónicos: el fútbol, el mercado de arte, la política, el peronismo, Evita e Isabel, Macri, con un sarcasmo donde se reúnen la pintura, la escultura, el decorado, el cartoneo y los detritus, donde se conjugan historia y horror. Marcia no le teme a la hubris: toda su obra está signada por el exceso, ya sea en su temática o en el tratamiento de esos temas. Como en todo, ella misma está involucrada en la obra, en su crítica al mercado del arte, a las maniobras políticas, al caretaje porteño.

Esta artista siempre estuvo unida a la naturaleza del Norte argentino. Tanto del Noreste, con sus retratos de originarias guaraníes, como del Noroeste, aquí exhibido con pinturas, cerámicas y telares. Hace años, Marcia se dedicó con ahínco y pasión a los desnudos de mujeres indígenas en el río, en un cruce entre tierra y agua, cuerpo y naturaleza, algo que en su momento le puso en contra un mercado de fuerte racismo, y que hoy es furor en el mundo. La Bienal de Venecia de este año, que acabamos de visitar, tiene a los seres originarios como protagonistas de la Mostra, que constituye un manifiesto contra el racismo y el post colonialismo. Ella se adelantó en décadas a esta movida. Ahora con destreza, con creatividad e inventiva, vuelve a lo telúrico, a sus indias, y a sus obras. Mezcla las lanas y telares de Salta en su cuadros y “telares truchos” porque en rigor no son tales, sino collages que reúnen lanas, telas de arpillera, plantas, alquitrán, objetos, cardón. Las cerámicas, también de raigambre ctónica, tienen una impronta botánica, con reminiscencias genitales.

Si algo no se le puede atribuir a Marcia es haber quedado pegada a una fórmula, o a una técnica, o a un material. Hoy muchos artistas han encontrado una imagen, un recurso, y se reiteran en ello, una y otra vez, con la misma receta. No es necesario dar nombres, los conocemos. Algo les funcionó una vez, probó vender, y lo replican. Ella en cambio está en constante evolución, siempre nos sorprende con un nuevo giro. No es azaroso que esta muestra se llame Soy otras. La obra de Marcia siempre es resistencia, es memoria, pero también es diversidad, y presente vigente.

Una de las mejores muestras del año estará abierta al público hasta septiembre. Y es gratis.

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