Festival de cine alemán

Festival de cine alemán 2024

Josefina Sartora

Los festivales son la oportunidad extraordinaria para ver las novedades del cine internacional, y en algunos casos, películas que no han de tener estreno comercial en Argentina. Así sucede cada año con Les Avant Premières francesas, el Festival de cine Italiano, o Espanoramas, por ejemplo. El Festival de cine Alemán llega esta semana a su 24ª edición continuada. Como todos los años, ofrece una selección de lo último del cine germano, con algunas joyas, y allí estamos.

Lo más notable tal vez sea Anselm, el documental de Wim Wenders dedicado al pintor alemán Anselm Kiefer, uno de los artistas más interesantes de la actualidad. Las primeras imágenes registran una serie de vestidos blancos en yeso, tal vez de novia, en bellas instalaciones en la naturaleza, con una música celestial. Pero estas escenas bucólicas en seguida contrastan con el brutalismo de la pintura de Kiefer y los colosales, espectaculares espacios de trabajo del artista. Kiefer concibe la pintura como una tarea seudo industrial, sus inmensos talleres en diversas zonas de Francia semejan fábricas, ocupan hectáreas, y dentro de ellas, diversos edificios fabriles albergan instalaciones majestuosas, muchas que hablan de violencia y devastación. Este artista utiliza procedimientos industriales, pinta subido a grúas, elevadores de plataformas, cuadros de 10 metros de altura, con sopletes, bombas de fuego, mangueras, y recorre su taller en bicicleta, pedaleando entre sus obras monumentales como un señor en su laberinto.

Wenders no realiza un film convencional, ni didáctico. La fotografía luminosa es de Franz Lustig, el mismo de Perfect Days. El film se acerca a la propuesta de Kiefer, y agrega reconstrucciones ficcionales de su vida y registros de archivo de distintas épocas. No hay explicaciones sobre el pintor o su obra, deja que ellos hablen por sí mismos, aunque agrega pensamientos de Paul Celan, Martin Heidegger e Ingeborg Bachmann que remiten a las ideas del pintor. Kiefer no cesa de recordar su historia, que es la de Alemania: el nazismo, la guerra, su controvertida posición ambigua ante el fascismo, su uso de los mitos que ayudan a comprender la historia. Wenders utiliza el 3 D como lo hizo en Pina: aprovecha sus posibilidades técnicas para ilustrar la obra de arte.

Los temas sociales y políticos siempre están presentes en el Festival que coordina Gustav Wilhelmi, con apoyo del Goethe Institut y la Embajada de Alemania. Uno de los títulos que refiere a la actual realidad es  La caja de cristal (Black Box), de la directora turco-alemana Asli Özge. En un edificio de departamentos se desarrolla toda la película, mostrando en ese microcosmos el estado actual de la sociedad. La policía que los encierra sin motivo declarado, la imposibilidad de salir a la calle, los conflictos internos entre los habitantes de ese edificio deteriorado, el interés del administrador por imponer su voluntad de recuperación con fines económicos, todo desata el miedo, la paranoia y los más oscuros sentimientos. Delaciones, espionaje y control, sospechas, discriminación racial, conspiraciones, asociaciones por conveniencia, autoritarismo, violencia física.

En ese patio cerrado ocurre lo mismo que en las calles de la ciudad. Una situación tensa, claustrofóbica, que nunca da respiro, observada desde el punto de vista de una inquilina (Luise Heyer). En una corta presentación por video, la directora dijo que el film no trata sobre la gentrificación -fenómeno que se ha instalado en Europa- sino en mostrar “cómo la democracia puede desaparecen en cinco minutos”. Y todos resultamos víctimas y cómplices.

Dada la numerosa inmigración árabe en Alemania, el tema no podía estar ausente. Martin lee el Corán está dirigido por Jurijs Saule, y narra el encuentro de un profesor de estudios islámicos (Ulrich Tukur) y un hombre musulmán que le consulta dónde el Corán condena que se mate al prójimo. Se entabla entonces una discusión que dura casi toda la película en la que, por supuesto, no se llega a ningún acuerdo. El consultante -que ha sido víctima de un atentado- confiesa que ha colocado una bomba, lo que añade suspenso a este film que oscila entre el realismo y la fantasía, el pasado y el presente, lo posible y lo cierto, confundiendo un poco una cuestión de por sí espinosa.

Ivo es un melodrama sobre la vida y la muerte. La protagonista (Minna Wündrich) es una enfermera a domicilio, que recorre la ciudad en su auto para visitar a pacientes terminales en sus hogares, a quienes aplica cuidados paliativos. Cada paciente es un caso especial, cada uno con sus necesidades, con sus familiares o amigos, su manera de vivir su enfermedad, y afrontar la muerte cercana. La película desarrolla en particular la relación de Ivo con Solveigh, quien es su íntima amiga, y su marido, quien es también su amante. Sol quiere que la ayuden a morir, y entonces se plantean los conflictos éticos, en un país que no acepta la eutanasia. El film nunca cae en sentimentalismos, Ivo es una mujer ruda, áspera, que no se expresa, que tiene su momento de encuentro consigo misma en el coche. La directora Eva Trobisch ha hecho declaraciones muy interesantes sobre cómo decidió encarar el eludido tema de la muerte e investigó durante mucho tiempo el trabajo de las enfermeras. Los pacientes son actores profesionales, pero todo el personal médico que interviene en el film son médicos y enfermeras reales. Trobisch estará en el Festival presentando su película y dialogará con el público.

Hay más: una película para todo público, El aula voladora, un concurso de cortometrajes y  dos títulos que ya tienen anunciado su próximo estreno en Buenos Aires: Stella y Sin códigos. Al cumplirse los 70 años de la distribuidora German Films, generadora de este evento, se programaron 3 títulos que ya constituyen clásicos alemanes: Una muchacha sin historia, opera prima de Alexander Kluge, Las alas del deseo de Wim Wenders y La cinta blanca, de Michael Haneke, donde también actúa Ulrich Tukur.

El festival se desarrolla en Cinépolis de Recoleta.

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