Un completo desconocido

Un completo desconocido (A Complete Unknown)

Dirección: James Mangold

Guion: James Mangold, Jay Cocks, Elijah Wald

Estados Unidos/2024

Josefina Sartora

Quienes crecimos y formamos nuestro bagaje cultural y musical en los ’60 disfrutamos de este film como si fuera un retrato familiar. Mangold compone un mosaico cultural del campo musical de la época, pero al mismo tiempo lo instala en el contexto histórico y político que grabó a fuego ideologías como el anticomunismo y la reacción a las nuevas tendencias.

Bob Dylan hoy constituye un ícono, una rara avis descontenta con el sistema, y encabezó un movimiento contracultural armado de su guitarra y armónica. Y de sus letras comprometidas, claro, que le valieron un tardío Premio Nobel.

La película narra el surgimiento y ascenso de Dylan entre 1961 y 1965, años calientes en el mundo, de movimientos raciales, amenazas de guerra nuclear, persecuciones ideológicas. Sin embargo, Mangold no profundiza estos temas -que menciona- sino que su film está básicamente apoyado en la música. Dylan llega a Nueva York y crece bajo la protección de Pete Seeger (Edward Norton) -quien había sido condenado por actividades anti norteamericanas- y el modelo de Woody Guthrie. El ascenso es muy rápido, en toda su juventud su talento es incuestionable. Las letras de sus canciones folk van evolucionando desde lo más personal a lo social, la protesta, lo político.

Sus turbulentas relaciones con su novia Sylvie (Elle Fanning) y su colega y compañera la legendaria Joan Baez (excelente Mónica Bárbaro) son jugadas -como todo el film- con la excelencia del actor de moda Timothée Chalemet, quien compone un extraordinario Dylan. Firme en su música, dudoso a veces, calmo, híper productivo, no oculta que se siente superior a sus pares. Baez y Johnny Cash -a quien Mangold había retratado en Johnny & June: Pasión y locura– no quedan bien parados. Chalemet canta las canciones, acercándose al sonido nasal de Dylan, y no lo hace mal. Incluso aprendió a tocar la armónica. También Bárbaro canta muy bien. Sin duda, lo mejor del film son las canciones, aunque parezcan demasiadas, son disfrutables.

En su segunda mitad, cuando Dylan ha llegado a su cenit, el film decae, a medida que el músico va alejándose del folk acústico para acercarse al rock y a la música eléctrica. Esta crisis estalló en el Festival de Newark de 1965, y el film deja afuera su posterior evolución, así como la invasión de Estados Unidos a Vietnam, movilizada ese mismo año.

Un completo desconocido toma el título de una de sus canciones. Basado en el libro de Elijah Wald Dylan Goes Electric!, es un biopic convencional, con muy buenas actuaciones. No es por cierto la mejor de las películas dedicadas a Bob Dylan: allí está I’m Not There de Todd Haynes, un film cristal en el que varias estrellas iluminan distintas facetas o vidas de Dylan, y los documentales de Martin Scorsese.

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