Bafici 2025
Este año el Bafici se ha auto identificado como un “sitio de resistencia”, al decir de su director, Javier Porta Fouz. En medio de la debacle que ha caído sobre el cine argentino, cuando no hay ninguna clase de aporte oficial al cine que se está gestando, cuando el discurso oficial se niega a reconocer que el cine argentino es una industria que produce dividendos, que tiene prestigio internacional, que vale por sí misma, la pregunta es (o son): ¿habrá cine argentino en los próximos festivales? ¿Habrá festivales?
Por cierto, en este Bafici abunda el cine argentino todavía. Nuevamente, se priorizó la cantidad por sobre la calidad. Tal vez para demostrar que el cine argentino está vivo, hay muchos títulos argentinos, mucho de relleno, algunos valiosos, también mucho a descubrir.
Hablemos de los valiosos: la película argentina en Competencia Internacional, Gatillero, del cordobés Cris Tapia Marchiori, es todo un tour de force. Tanto para el film, que transcurre en una sola toma del principio al fin, como para el protagonista, a cargo de Sergio Podely, siempre en foco. Un hampón, que sale de la cárcel para enredarse en una trama urdida por la banda de su jefa, donde cada paso desemboca en un conflicto mayor, y deriva en una persecución implacable. Filmada en la isla Maciel, en tiempo real y con los teléfonos supliendo los contracampos, es una película vertiginosa, digna.
En Competencia Internacional está también The Antique (Antikvariati), coproducción georgiana filmada en San Petersburgo, que luce espléndida fotografiada en invierno, cubierta de nieve. Una historia entre thriller y melodrama muestra la persecución que se lleva a cabo con los extranjeros en Rusia, que no envidia en nada a las que están produciéndose en Estados Unidos en estos momentos. Un depósito de venta de antigüedades, propiedad de una georgiana, es allanado por la policía, que se lleva a todos los trabajadores de ese origen. Con muchos otros detenidos, serán deportados en avión a su país, sin que medie una justificación legar para ello. ¿Hay guerra? Pregunta, desorientado, el protagonista, un anciano que vende su enorme y magnífico departamento con la condición de que lo compren con él adentro. Entre él y su compradora se establece una relación fuera de lo habitual, que la directora Russudan Glurjidze filma en toda su singularidad, con cariño y profundo respeto por sus queribles personajes.

En Competencia Argentina tuvo varios premios La mujer del río, dirigida por Néstor Mazzini. Las familias fragmentadas o disfuncionales fue un tema del Bafici, y en este caso, presenta la difícil re-unión de un hombre violento que ha salido de prisión y quiere recuperar su vínculo con la hija. Filmada en cuadros cerrados, sofocantes. Un film crudo y denso, con excelentes actuaciones de César Troncoso, Andrea Carballo y la niña Matilde Creimer Chiabrando.
También en Competencia Argentina, Presente continuo es un documental de Ulises Rosell sobre su familia. En él, su mujer Agustina Bassi está siempre acompañada por su hijo Lisandro, un adolescente que padece una de las muchas clases de autismo. Retrato de la vida cotidiana de ambos personajes, el muchacho la acompaña al teatro, a los ensayos, y a pasar unos días en el campo con su abuela. Allí madre e hija comparten algunas impresiones sobre la enfermedad de Lisandro. El film se construye como una suerte de llamado de atención, o de concientización para las mayorías sobre el autismo, y ha tenido mucha prensa durante su rodaje. Ha ganado el Premio del Público y, en lo personal, me dio mucho pudor asomarme a esta exhibición de la intimidad de una familia.

La sección Trayectorias siempre presenta lo último de algunos directores consagrados. Paul, treinta y pico, es obeso, ha pasado por años de depresión y aislamiento y ahora quiere recuperar su salud y bienestar limpiando casas. De mujeres, eso sí, y “dominatrices”. Paul limpia muy bien, y a cambio ellas le regalan momentos excitantes, en que lo someten físicamente pero cuidan de no hacerle daño, al contrario, tratan de darle placer, lo aconsejan cómo comer de manera saludable, son amigas confiables. Esto no es ficción: un documental del inclasificable Denis Côté, quien en su cine registra aspectos poco conocidos de la sociedad de Canadá. Filmado desde el punto de vista de Paul, sin juicio de ninguna clase, cuida la privacidad y el anonimato de esas mujeres.

Vimos en la Competencia Vanguardia y género, el curioso film Invention, de la directora experimental Courtney Stephens. A partir de datos de la familia de la guionista Callie Hernandez, interpretada por ella misma, trata la búsqueda de una hija tras el invento que le ha legado su padre muerto, un aparato electromecánico para curaciones no convencionales. El hombre, un médico alternativo, aparece en entrevistas televisivas previas a su muerte. En verdad se trata de la arquetípica búsqueda del padre, de una manera de atravesar el duelo y la pérdida, y una metaficción en suma, filmada desde un típico cine indie norteamericano, con momentos insólitos y otros muy conmovedores, a pesar de que el tratamiento es bastante abstracto y distante.

En la misma Competencia, que presenta los films más arriesgados, Les loups, de Isabelle Prim, es un singular film que, tras abrir en la corte del siglo XVIII en Francia, pasa al mismo lugar en la actualidad, un castillo convertido en clínica psiquiátrica. En ella, los pacientes preparan una obra de teatro sobre la Bestia, un animal que acecha en los bosques pero que puede entenderse como símbolo. Muy deudor de Marat Sade, el clásico de Peter Brook, el film tiene su magia.
Una de las mejores películas del Bafici ha sido The Goddess, película china de la etapa silente, 1934, obra prima y maestra de Wu Yonggang, recuperada en la sección Rescates. Un film que en muchos aspectos se adelanta a su época, tanto por su tema como por la maestría de su realización. Su protagonista es una prostituta que lucha por mantener, alimentar y educar a su hijito, en una sociedad que rechaza su condición. Ruan Lingyu fue una actriz sublime que moriría trágicamente poco después. El tema, abordado tantas veces por Kenji Mizoguchi en Japón, cobra en manos de Wu una fuerza dramática poderosa para su momento por su crítica social y hoy de total actualidad.

La película de cierre fue Quinografía, documental del talentoso Mariano Donoso y Federico Carbone sobre ese genio de la historieta argentina que fue Quino. A partir de una larga entrevista que dio el humorista antes de morir en 2020, y de testimonios de famosos que lo conocieron, se reconstruye su carrera, su persecución por la dictadura, su exilio en Italia, su creación de esos entrañables personajes que representan tipos de la sociedad argentina: Mafalda, Felipe, Susanita, Manolito y Libertad.