Un pastel para dos

Un pastel para dos (My Favourite Cake – Keyke mahboobe man)

Dirección y guion: Maryam Moghadam y Betash Sanaheeha

Irán-Francia-Suecia-Alemania/2024

Josefina Sartora

¿Cómo pudimos suponer que la sociedad evoluciona siempre para mejor? En Irán igual que en nuestro país, hay una furiosa reacción contra todo progreso. (Nuestro Presidente considera la justicia social un pecado contra los Mandamientos…) La heroína de este encantador film, Mahin, de 70 años, evoca con nostalgia la época en que podía usar vestidos escotados. Hoy, la Policía de la Moralidad no cesa de patrullar Teherán y arrestar a toda mujer que muestre parte de su cabello, y no olvidemos que hace muy poco apalearon hasta morir a una mujer por no llevar el hijab. Y el protagonista fue arrestado por tocar en una orquesta.

Mahin no lleva una vida feliz: con un carácter fuerte pero contenido, vive mal su viudez, su soledad, con problemas para dormir y ninguna actividad estimulante. Su hija vive en otro país, su comunicación no es fluida, y le oculta su depresión. Después de la reunión anual con sus amigas (sin velo), decide imprimir un cambio en su vida: sale en busca de un hombre. Lili Farhadpour es la heroína, tiene una avasalladora performance como la mujer mayor que toma el destino en sus manos haciendo caso omiso de la opinión de los otros en una sociedad patriarcal y represiva (en su caso, los vecinos) y decide vivir su vida en plenitud. Y tiene suerte, porque encuentra alguien que comparte su punto de vista y accede a toda propuesta. El encuentro entre ambos es un momento de excelsa felicidad, esas escenas del cine que hacen bien al alma, ¡hasta Mahin tiene la oportunidad de lucir varios vestidos que le envía su hija y ella atesora en su guardarropa!

La historia de esta pareja es la historia de Irán, como tantos otros pueblos, y el porvenir no depara muchas satisfacciones. En esto se acerca a otros films iraníes recientes, que presentan un futuro desalentador.

¿Más pruebas? Ambos directores Maryam Moghadam y Betash Sanaheeha fueron acusados de “ofensa a la moral pública”, de hacer “propaganda contra el régimen” se les secuestraron los pasaportes, les impidieron acudir al Festival de Berlín y visitar familiares en el extranjero. Pero, como hiciera Jafar Panahi en otra ocasión, lograron filtrar una copia, la película pudo exhibirse en Berlín y se estrena en Buenos Aires.

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