Vermiglio
Dirección y guion: Maura Delpero
Italia-Francia-Bélgica/2024
Josefina Sartora

Una de las mejores películas ya presentadas en la pasada Semana del Cine italiano se estrena aquí: Vermiglio, un melodrama rural ambientado en la zona del Trentino, al noreste de Italia, precisamente en el pueblo de Vermiglio, al fin de la Segunda Guerra. Un melodrama familiar que presenta un cuadro social de la Italia de donde salieron tantos de nuestros ancestros, que huían de una situación extrema, de pobreza y falta de futuro. Una sociedad rural donde imperaban costumbres arraigadas desde siglos, donde imperaba el machismo, la religiosidad, la sumisión de la mujer. Precisamente, en su tercera opera Maura Delpero presenta un cuadro de la condición femenina sometida a dichas normas. Más aún, a pesar de las marcas históricas, el film es casi atemporal, o podría acontecer hace siglos.
En el seno de la familia del maestro del lugar, llegan dos desertores: un joven de la zona y un amigo que lo ha salvado de la guerra, Pietro, oriundo de Sicilia. El maestro (Tommaso Ragno), la mente intelectual del pueblo, es un semental, que a pesar de su edad no deja de concebir hijos. Su hija mayor (formidable Martina Scrinzi) se enamora del siciliano, se casa embarazada pero al finalizar la guerra él debe volver a su pueblo a ver a sus padres. Toda la ceremonia y fiesta de la boda, plena de alegría, me remontó a la historia de mis ancestros, de una zona cercana, con costumbres e ideas similares. Como fondo, el ambiente patriarcal del pueblo, con sus hombres que tienen la opinión justa para cada evento.
El tiempo pasa, y no hay noticias de Pietro. Las otras dos hijas representan dos tipos de mujer: Ada la sensual, algo transgresora, encerrada en su condición de hija del medio, y la menor, inteligente y estudiosa, que se ha ganado el privilegio de ir pronto a la ciudad a estudiar, ambas con sus secretos, sus inquietudes, sus penitencias de devoción católica.
Ganadora del Gran Premio del Jurado en Venecia, la película constituye un fresco de época y de la región, y también de la estratificación social y de género, descrito con exquisita sensibilidad y una fotografía estupenda, del ruso Mikhail Krichman. Construida con un ritmo estimulante, y claras elipsis, es evocadora del mejor cine italiano y neorrealista (Olmi, de Sica) que ha sabido representar a sus campesinos.