Liliana Porter en el Malba

Liliana Porter en el Malba, julio 2025

Ya nos resulta habitual encontrar la obra de Liliana Porter expuesta en Buenos Aires, por fortuna. Residente en Nueva York desde 1964, Porter tiene contacto permanente con su país de origen, viajando aquí y allá periódicamente. Tenemos presente aún el recuerdo de su última muestra en el Malba, El hombre con el hacha en 2013-14, y el de su exposición en Ruth Benzacar el año pasado. También ha puesto obras teatrales en Buenos Aires, porque Porter es ecléctica, al parecer nada en el arte le es ajeno: grabado, pintura, instalación, performance, fotografía, todo lo crea con una libertad artística fuera de los cánones y una claridad conceptual asombrosa.

La muestra actual en el Malba, Travesías, que representa el bienvenido retorno de Agustín Pérez Rubio como curador a Buenos Aires, recorre las etapas del trabajo de la artista durante varias décadas -desde 1968 a 2025-, y si bien no está concebida con una linealidad histórica, permite observar la trayectoria de Porter en los diálogos que se establecen en cada sala. Si la variedad de procedimientos puede distraer, subyace en toda a muestra una coherencia artística e ideológica, en sus referencias al rol del artista, al papel de la mujer en la sociedad, y en su mirada crítica hacia las políticas latinoamericanas.

Una de sus elaboraciones más notables es la indeterminación del tiempo y del espacio. En sus grabados, las líneas superan el marco, expandiéndose hacia el espacio real. Sus naturalezas muertas dialogan con la literatura -Carroll, Borges- y sus objetos pueden también salirse del plano.

En los últimos años, Porter incorpora el uso de figuras populares, pequeños objetos encontrados en mercados populares, figuras humanas -pero también patos, autos, el ratón Mickey y otros objetos- minúsculas a las que pone en acción acometiendo tareas mayúsculas: destrozar, regar, limpiar, barrer, pintar, etc, en una suerte de recuperación del desastre, o de inversión del tiempo. En esas escenas engañosamente lúdicas, que entrañan una narración, el tiempo es flexible, puede invertirse para reconstruir lo dañado. La resistencia, el trabajo y la resiliencia como herramientas de vida. Incluso la Argentina puede recuperarse después de la destrucción.

Josefina Sartora

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