La viajera (Yeohaengjaui Pilyo)
Dirección y guion: Hong Sang-soo
Corea del Sur/2024
Josefina Sartora

Isabelle Huppert sigue siendo pilar de toda película que la tenga como estrella. En una curiosa conjunción de talentos, es esta la tercera vez que protagoniza un film del coreano Hong Sang-soo, (los anteriores fueron En otro país (2012) -donde ella es una directora de cine, film sobre la repetición, tema recurrente en Hong-, y La cámara de Claire (2017) – film sobre cine dentro del cine, en el cual Huppert despliega mucho humor e ironía. En La viajera, como en todos sus últimos films, la protagonista es una mujer, una francesa que, ocasionalmente en Corea, enseña francés con un método propio, muy original, para ganarse el sustento. Ella pregunta a sus alumnas -intérpretes musicales- qué sienten cuando hacen música. Es decir, apela a los sentimientos y las sensaciones, a la emocionalidad de las personas conectándolas con su interioridad. En una tarjeta, ella anota en francés lo que la alumna le dice y le propone memorizar y repetir una y otra vez esas frases tan personales. De esta manera, las alumnas dicen en francés su propio sentir. Hong descree del profesionalismo.
Premiada en la Berlinale, La viajera es la última incursión del prolífico Hong Sang-soo en su experimentación sobre las relaciones humanas, su tema central. Hong sigue a su protagonista durante todo un día en su relación con las alumnas y con su compañero de cuarto, indagando en esos vínculos. Si bien no es un film fundamental, siempre tienen interés las propuestas de Hong, con sus obsesiones: las repeticiones, los paralelismos, las situaciones en espejo, recursos que impregnan de sentido a la narración. Rapsodia en verde, podría llamarse el film, por el vestuario que luce Huppert, que la mimetiza con la naturaleza que la rodea.
No podía faltar la presencia de Kwon Hae -hyo, su actor fetiche y alter ego de Hong. Todo el tiempo tenemos la impresión de estar ante un personaje misterioso, una situación ambigua, frente a verdades no dichas, ante una broma, cercana al ridículo, sin declararse plenamente.