Riefenstahl

Riefenstahl

Dirección y guion: Anders Veiel

Alemania/2024

Josefina Sartora

Riefenstahl es un nombre icónico en la cinematografía alemana. Icónico y maldito. Excelente cineasta, que puso su profesionalismo al servicio del aparato de propaganda de Hitler, única mujer con poder en las altas esferas del nazismo, y que fue lo suficientemente inteligente para construir una defensa posterior que la liberó de la prisión y le permitió ganar múltiples juicios que inició por difamación. Leni Riefenstahl nació en 1902 y murió a los 101 años, y durante todo ese tiempo supo crear su propio personaje, su discurso exculpatorio, con una posición férrea, reescribiendo su historia, y negando todo compromiso con el nazismo. En las numerosas entrevistas que muestra el film, siempre sostiene su discurso: ella no sabía nada de las atrocidades que estaba cometiendo el régimen que la había contratado, que ella había ensalzado y la hizo famosa. Que hubiera actuado igual con Stalin o con Churchill.

Tras su participación como actriz en films de Arnold Fank y G.W. Pabst, dirigió, escribió y actuó en su primer largometraje, La luz azul (1932), film que ella considera símbolo de su carrera, donde interpreta a una ninfa de la montaña. Hitler lo admiró y la contrató para filmar el primer congreso del partido en 1935, y de alguna manera ella fue organizadora de la admirable puesta en escena de esa imponente obertura de la ópera nazi, registrada en El triunfo de la voluntad.

Más tarde, filmó las Olimpíadas que tuvieron lugar en Berlín en 1936, que mostró una Alemania organizada y pujante. Llevada por su admiración por la belleza del cuerpo humano, trabajó con 30 camarógrafos ubicados en distintas posiciones, que captaron los cuerpos en un maravilloso movimiento visual tanto individual como colectivo. En lo sucesivo, Olympia fue un documental modélico para filmar el deporte.

(Eingeschränkte Rechte für bestimmte redaktionelle Kunden in Deutschland. Limited rights for specific editorial clients in Germany.) Germany, Films in the Third Reich Scene from part 2 of Leni Riefenstahl’s film ‘Olympia’, titled æFestival of Beauty’| Dorothy Poynton-Hill platform diving champion of the Olympic Games in Berlin – August 1936 (Photo by ullstein bild/ullstein bild via Getty Images)

Riefenstahl fue una eximia esteticista del sistema. Sin embargo, este documental no profundiza sobre el aspecto artístico del personaje, sino que prefiere indagar sobre la cuestión política, y de cómo ella intentó reescribir la historia, con voluntad de hierro.

Riefenstahl conservaba un enorme archivo de todo tipo de información sobre ella misma, en distintos soportes: fotografías, filmaciones, entrevistas, legajos, fichas, cartas, incluso grabaciones de los llamados telefónicos que recibía de numerosos alemanes que se solidarizaban con su postura. En sus entrevistas, ella intenta lavar o minimizar la relación que sostuvo con Hitler, o su amistad con Joseph Goebbels. El documental remite a este material de archivo, con pocos comentarios, pero sin descuidar sus contradicciones, como cuando ella sostiene que durante la filmación de la invasión a Polonia no sabía que estaban utilizando gitanos y judíos de un campo de concentración como extras, pero ella los mandó a la muerte. Sin embargo, la ambigüedad panea en todo el film, como si se impusiera sobre él la autoridad de esa mujer.

Ella exhibe la misma máscara y el mismo discurso en todas las entrevistas, manipula su imagen como lo hizo con el nazismo. Excepto cuando es captada creyendo que no es filmada: entonces, en su espontaneidad, se revela su megalomanía, autoritarismo, su capricho, su ira, su lado oscuro nunca mostrado.

Tras su exoneración de todo cargo, la artista emprende otra tarea: registrar los cuerpos de los habitantes de Sudán, los nuba, siempre llevada por su admiración por las bellas formas humanas. Y lo hace con una conducta colonialista y racista, de ser superior. No tiene ningún tapujo en afirmar que nunca deseó filmar cuerpos discapacitados o con malas formaciones. No se refiere el film a su trabajo como fotógrafa submarina de los últimos años, tal vez para no mostrar la fortaleza que pudo conservar. En cambio, se detiene en observar cómo se prepara para una toma: pide luces, maquillada, con peluca, en pleno narcisismo a sus 90 años. Estos son los personajes que admira la extrema derecha creciente.

La figura y trayectoria de la directora siempre ha generado interés. Se le han dedicado varios films, tal vez el más notable el de Ray Müller, El poder de las imágenes (Die macht del Bilder) (1993). Riefenstahl se exhibe en el Festival de Cine Alemán, que presenta una excelente programación, y fue proyectado por el Instituto Goethe durante las Jornadas Hanna Arendt.

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