Cacería de brujas (After the Hunt)
Dirección: Luca Guadagnino
Guion: Nora Garrett
Estados Unidos/2025
Josefina Sartora

Suena rarísimo, pero creo que es la primera vez que escribo sobre una película con Julia Roberts como estrella. Y en este caso, una distinta Julia Roberts. Muy lejos de la simpática mujer que llenaba la pantalla con su inmensa sonrisa, su melena movida, su glamour, la protagonista de Cacería de brujas (perdón por este título errado y desagradable) es una profesora de filosofía en la Universidad de Yale, que ha trocado sonrisa por citas de Foucault y reflexiones sobre el panóptico, Kierkegaard y la condición de la mujer. Alma (¿evocación de Alma Mahler, de las primeras feministas?) está pendiente de un importante ascenso en su carrera, y tiene una relación amable y amistosa con todo el mundo. Después de una cena en su casa, preparada por su atento marido psiquiatra (Michael Stuhlbarg), en la que se mezclan colegas y alumnos, su discípula preferida (Ayo Edebiri) le da cuenta de un abuso sexual.

Desde entonces, se plantean conflictos de envergadura: la confianza, la búsqueda de la verdad, la lealtad, la cuestión de género y su respeto, una suma de temas filosóficos y existenciales en los cuales se la ve a Roberts algo desenfocada. Sin embargo, sale airosa de este desafío que nada tenía que ver con sus comedias habituales. Las rivalidades, el deseo de poder, el acoso del pasado, las frustraciones encarnan en el cuerpo de Alma, que se debate entre sus contradicciones y dilemas éticos. En última instancia, Alma carece de la empatía que le atribuíamos. En un film que hace hincapié en lo teórico y se detiene menos en los factores personales y emocionales, un epílogo descolocado y confuso deja abiertos los interrogantes. Cacería de brujas se erige como una crítica a los supuestos valores de una intelectualidad burguesa que protege las formas por encima de los principios morales o éticos. Con un mensaje pseudo feminista que termina pateándose en contra.
El director siciliano Luca Guadagnino -quien filma en Italia y Estados Unidos- posee una filmografía muy rica, que abarca gran variedad de registros. Desde un cortometraje sobre Tilda Swinton -actriz a quien dirigió en Yo soy el amor-, una remake de Suspiria hasta notables dramas como Llámame por tu nombre. Guadagnino suele plantear temas esenciales, y en este caso discurre sobre la ética muy largamente sin encontrar respuestas finales: al parecer, todo es posible, cada uno tiene su parte de razón y no hay realidades binarias.