Viennale 2025. 1

Festival de Viena 2025. 1. Cine latinoamericano

Eva Sangiorgi y el afiche de la Viennale

Josefina Sartora desde Viena

Una vez más en el fascinante, hospitalario Festival de Viena, la Viennale. Nuevamente bajo la dirección de Eva Sangiorgi y este año presidido por el cineasta alemán Christian Petzold, cuya película Espejos Nº 3 abrió la Viennale.

Hay mucho para ver en las tradicionales salas del Festival, cada una dedicada a un aspecto del mismo. Una selección de lo mejor de Berlín, Cannes y Venecia, además de las últimas realizaciones austríacas. Los últimos films de los más talentosos contemporáneos se muestran aquí: Hong Sang Soo, Park Chan-wook, Claire Denis, Kelly Reichardt, Abbas Fahdel, dos de Radu Jude, Kiril Serebrennikov, dos de Richard Linklater, Carla Simón, entre muchos otros. Las tragedias de Gaza y Ucrania están presentes también, con varios films.

Como es habitual, en un Festival que tiene a Roger Koza como uno de sus programadores, hay generoso espacio para lo mejor del cine argentino y latinoamericano. El panoarama que presenta incluye El mensaje de Iván Fund, ¡Caigan las rosas blancas de Albertina Carri, Nuestra tierra de Lucrecia Martel, The Souffleur del habitué de la Viennale Gastón Solnicki, quien esta vez filma con William Defoe,  El príncipe de Nanawa de Clarisa Navas, Pin de fartie de Alejo Moguillansky, Cartas a mis padres muertos de Ignacio Agüero, son algunos de los títulos más importantes, y hay más.

¡Caigan las rosas blancas! Albertina Carri, Argentina-Brasil-España/2025Agustina Carri siempre ha accionado en contra de lo políticamente correcto. Llegó al máximo con Las hijas del fuego, su película de lesbianas porno, que en cierta medida se continúa aquí, más mesurada. Cuatro chicas lesbianas del mundo del espectáculo emprenden un viaje al Norte para filmar una película, viaje que las lleva a vivir distintas situaciones típicas de una road movie. Carolina Alamino -excelente actriz- es la líder de ese grupo donde cada una ocupa un lugar específico; no hay hombres, y si aparecen lo hacen fugazmente, entre sombras amenazantes. El film, por momento divertido, desfachatado, apuesta a la libertad  de la mujer, los vínculos no convencionales y abiertos, aunque su sentido fragmentario padece de cierta falta de coherencia y precisión, corriendo el riesgo de perderse entre tantas propuestas.

Las corrientes. Milagros Mumenthaler, Argentina-Suiza/2025La belleza de Isabel Aimé González Sola es el foco del film, que discurre sin pausa alrededor de su cuerpo. Pero es justamente ese cuerpo el que no la deja en paz, después de un intento de suicidio en el agua. En consecuencia desarrolla una hidrofobia: ya no tolera el sonido del agua corriente, ni la ducha, ni el lavado de su larga, hermosa cabellera. El cabello, el agua, la moda, la maternidad, ella encarna todos esos arquetipos de lo femenino.

La insatisfacción de la señora burguesa, si bien reconocida profesionalmente, tiene a esa mujer desorientada, hundida en la depresión. Su poderoso marido (Esteban Bigliardi) parece muy lejos de ella y de sus sentimientos. De origen humilde, con una madre psicótica, parece hallarse incómoda en un ambiente de burguesía privilegiada, que ni siquiera el amor por su hija la ayuda a tolerar.

Las corrientes está realizada con esmero, tiene un logrado comienzo y después no crece en la misma medida. De gran belleza visual, es un film de arduo acceso, de pocas palabras, escasas explicaciones, con largos tiempos muertos de desazón y vacío, y sugestivas imágenes que presentan la vulnerabilidad de esa mujer frágil, acosada por la realidad de un presente que le es ajeno.

De distintas situaciones de la mujer pasamos a un film diferente, de neto contenido político e histórico. Bajo las banderas, el sol. Juanjo Pereyra, Paraguay-Argentina-Usa-Francia-Alemania/2025

Tal vez sea el primer título paraguayo que he visto en la Viennale. Una película construida íntegramente con registros históricos anónimos, ignorados o dejados de lado durante los 35 años que duró la dictadura de Alfredo Stroessner. Un riguroso trabajo de investigación de Juanjo Pereyra y un sabio montaje y cuidadosa restauración recuperan parte de esa historia no oficial. Si bien muchos de los registros son noticias oficiales, de propaganda del régimen, de formación de opinión, que se llenan la boca nombrando la democracia y condenando al comunismo, o elogiando logros como la construcción de la represa de Itaipú, otros -los de los últimos tiempos de la dictadura- no pueden ocultar los hechos de  represión llevados a cabo por las fuerzas armadas, mientras la voz del presidente se ufana del respeto a los derechos humanos, en flagrante contradicción.

Las imágenes registran a sus aliados en el Plan Cóndor y visitantes: Lyndon Johnson, Rafael Videla, Augusto Pinochet, pero también el momento de acceso a los archivos de la represión, con registros policiales, documentos de desaparecidos, que patentizan un régimen que dejó miles de presos, torturados, exiliados y desaparecidos, que fueron silenciados durante tres décadas.

Una película, que ganó el último Bafici, y en la cual participa Leandro Listorti, ejemplar de documental político y didáctico.

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