Lacrima

Lacrima, de y por Caroline Guiela Nguyen

Josefina Sartora

En el célebre Festival de Teatro de Avignon está triunfando Lacrima, pieza creada y dirigida por la joven realizadora Caroline Guiela Nguyen, directora del Teatro Nacional de Estrasburgo. Tuvimos la oportunidad de ver la obra el día de su estreno en su lugar de origen, y fue toda una conmoción. Una pieza de tres horas, que la autora fue creando a medida que se sucedían los períodos de ensayo.

El tema de la pieza de teatro es la alta costura como actividad multicultural, con todas sus implicancias. La trama ficcional gira alrededor de la confección del vestido de novia de la princesa de Inglaterra, con un diseño inspirado en el vestido de la reina Isabel y el de Lady Di, y todo lo que se mueve alrededor de ese encargo, durante meses. Un diseñador negro en Londres, la directora de una casa de alta costura en Paris, en cuyo taller se centra la acción y se cose la prenda, las puntilleras que elaboran encajes en Alençon para el velo y los bordadores en Mumbai que la bordan, y todos sus colaboradores. Entre todos deben concretar ese pedido que es el compromiso más grande de la profesión. El mundo de la alta costura está regido por el secreto, y esta confección por supuesto no es ajena a ello.

Entrar en cada uno de estos aspectos significa conocer algo de ellos: las puntilleras son una especie casi en extinción, quedan algunas jóvenes formadas por las veteranas, pero son pocas. Los bordadores indios, hombres musulmanes, siguen una tradición de padres a hijos, y confeccionan los mejores bordados del mundo, que utilizan los diseñadores europeos. Cada uno de estos mundos trabaja sin saber nada del otro, no tienen idea de cómo será el objeto terminado, ni para quién lo confeccionan, porque rige el secreto.

Los bordadores indios -que bordan para los atelieres de todo el mundo, en una relación post colonial-, trabajan en un orden jerárquico estricto, y su obra casi nunca es mencionada o valorada.

Para lograr la dinámica de la obra, Nguyen se vale de distintos dispositivos tecnológicos, hoy tan presentes en el teatro: las conversaciones por zoom entre Londres y Paris, las filmaciones, las grabaciones, e incluso la escena se traslada de Paris a Mumbai o a Alençon. La escena por momentos está dividida, y tienen lugar distintas situaciones en simultáneo. Toda esta parafernalia le confiere una movilidad y agilidad notables.

 La obra constituye un documento social y al mismo tiempo una denuncia sobre las condiciones de trabajo de ese enorme número de personas que trabajan en distintos puntos del universo para concretar un vestido. Las puntilleras deben dejar de trabajar a cierta edad, porque su espalda no lo resiste y su vista se empobrece. Lo mismo sucede al bordador indio, que llega a perder totalmente la vista, tras estar días enteros consagrados al sofisticado bordado del vestido. La directora eligió el tema de la costura porque es una actividad conocida por todos, una tarea que se ejerce en todos los hogares. El sistema de montaje y superposición de escenas logra un ritmo de urgencia, un clima de tensión, de vorágine imparable.

El sistema de trabajo de Nguyen es peculiar: ella llega a un período de ensayos con algunas líneas escritas, que va reelaborando con los actores a medida que los ensayos avanzan. Viene después un período de decantación en descanso, de reflexión y reescritura, para retomar uno o dos meses después con nuevas ideas. La obra queda plasmada poco antes del estreno, y en este caso, incluso sufrió ajustes posteriores. Ella prefiere trabajar con actores no renombrados, algunos en su debut en las tablas de Francia, y de variado origen. El elenco es multilingüe, se habla en inglés, en francés, en tamul, y durante la representación están los subtítulos (en francés cuando se habla en inglés, en inglés cuando se habla francés o tamul). Los hay de todas las edades, desde los 18 hasta los 82 años, profesionales y debutantes, y juegan varios y distintos roles.

Una obra fascinante, que pone en escenas realidades contemporáneas, tensiones sociales, familiares, profesionales, con profundidad y responsabilidad.

Avignon es sólo una de las escalas en la gira que ha iniciado la obra, que estará en diversas ciudades de Francia, Viena, Estados Unidos y Japón.

2 comentarios sobre “Lacrima

Replica a Josefina Sartora Cancelar la respuesta