Viento blanco

Dramaturgia: Santiago Loza
Elenco: Mariano Saborido
Iluminación: Matías Sendón
Escenografía: Rodrigo González Garillo
Dirección: Valeria Lois y Juanse Rausch
Una vieja pileta de lavar, unas sábanas, un canasto. Eso es todo en el escenario. Y la poderosa presencia de Mariano Saborido, un actor fenomenal. Lo conocimos en Lo que el río hace, aún en cartelera.
Marito es un personaje gay que ha sostenido con su madre un hostal en un remoto pueblo de un puerto del sur. Ya nadie pasa por allí, y él quiere escapar de ese destino precario.
En sus monólogos, Santiago Loza desnuda personajes comunes con sus aflicciones también cotidianas, y lo hace de manera que les hace poner su interioridad en escena, llegando al corazón del público, en un crecimiento paulatino, que llega a alturas sorprendentes.
En su primera experiencia como directora, Valeria Lois -junto a Juanse Rausch-, la actriz-directora parece evocar aquel otro memorable monólogo que ella interpretara, también de Loza: La mujer puerca. Bajo su dirección, Saborido despliega un abanico de expresiones, gestos, visajes, incluso una mirada bizca, alucinante. A través de su palabra pareciera que vemos todo: el hostal decadente, el pueblo abandonado, los barcos que ya no navegan, el viento omnipresente. El trabajo de Matías Sendón con la luz es, como siempre, sugerente y mágico.
El de Marito es un viaje hacia la libertad, un desprendimiento de la madre y del lugar, pero no sabemos si podrá lograrlo. Una experiencia teatral fascinante, única.
Viento blanco está los domingos y lunes, en la estimulante sala de Santos Dumont 4040.
Josefina Sartora