Nouvelle Vague
Dirección: Richard Linklater
Guion: Holly Gent, Vince Palmo, Michèle Halberstadt, Laetitia Masson
Francia-Estados Unidos/2025
Josefina Sartora

Como vieja fan de Jean-Luc Godard -y no de Linklater- tenía mis temores previos ante esta recreación que encaró Linklater, de las circunstancias del rodaje de À bout du souffle, o Sin aliento. Una vez más: no se puede hacer ideas previas a la visión de un film. Me pareció excelente, hasta emocionante, diría, comprobar la fidelidad y el amor con que está realizado.
Sin pretensiones, también sin endiosamientos, el film recorre los saltos que sufrió el rodaje de Sin aliento, cuando la actriz yanqui Jean Seberg (Zoey Deutch) -quien acababa de filmar con Otto Preminger- se desesperaba por no tener el guion de su parte cada día. Sí, Godard no se ajustaba a los métodos de Hollywood, filmó con mucha improvisación, cada día iba armando el guion, a medida que rodaban, confiando en la labor de sus actores. Y allí estaba Jean-Paul Belmondo (Aubry Dulin) para seguirlo con todo su entusiasmo, en una historia de amor y muerte.
La película Nouvelle vague, como su nombre, exhuda cinefilia. Son muchos los famosos que allí se hacen presentes: Truffaut, Melville, Rohmer, Chabrol, Bresson, Cocteau, también los técnicos involucrados en el rodaje, y otros amigos del grupo de la nouvelle vague parisina. Cada uno se presenta estático ante la cámara con su nombre debajo, en una suerte de álbum familiar. Con la adición de que Linklater se las ingenió para conseguir actores con notables parecidos físicos de quienes interpretan.
El personaje real Godard (Guillaume Marbeck) era en todo un iconoclasta, alguien difícil de tratar y seguir. Linklater presenta estos aspectos del director con simpatía, con algunos toques de humor e ironía, mostrando al ser humano con todos sus virtudes y defectos, sin endiosarlo. Aunque por momentos llega a parecer estereotipado, sin abandonar jamás su cigarrillo y anteojos oscuros.
La fotografía es un logro aparte. Filmada en blanco y negro, como Sin aliento, recrea la imagen y estética de Godard, los planos de Raoul Coutard, el fotógrafo original. Presenta una Paris de los años ’60 muy real, y en francés, toda un decisión política de Linklater.
Y lo destacable además es que no es necesario conocer todo Godard, ni siquiera haber visto Sin aliento para disfrutar de esta comedia sobre un director creativo y personalista, y sobre toda una generación de artistas que transformaron el cine..
Opera prima de Godard, Sin aliento permanece como una de las más importantes películas de la historia del cine. Este es su homenaje.