La noche está marchándose ya
Dirección y guion: Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini
Argentina/2025
Josefina Sartora

Toda vez que el cine cordobés llega a Buenos Airees, trae un renovado aire, una búsqueda diferente, una propuesta original. Algo similar ocurre con el cine entrerriano. Premiada en España, Portugal, Chile y Corea, llega La noche está marchándose ya, una película que exhuda cinefilia y actualidad.
Pelu (Octavio Bertone) es uno de los dos proyeccionistas en el cine club municipal Hugo del Carril, célebre en la ciudad de Córdoba, donde van los jóvenes a ver cine clásico argentino y yanqui. Cuenta los billetes para pagar el alquiler de su vivienda, pero el club debe rescindir de un proyeccionista y lo destina a trabajar como cuidador nocturno. En pocos días, Pelu ya no puede pagar el alquiler que se ha triplicado y se traslada a vivir en el cine, en secreto. Allí todas las noches pasa una y otra película en el que es su nuevo hábitat. En su este ambiente, Pelu se permite algunas libertades: servirse cerveza y sándwiches de la heladera del club, robarse unos libros de la biblioteca. Pelu es solidario, al poco tiempo está acompañado de varios cuidacoches que tampoco tienen un techo a quienes cede el espacio, y entre todos conforman una comunidad de amigos fieles, en la que todo se comparte, desde el cigarrillo hasta las canciones en la terraza. También acude allí su amiga Vale, a filmar videos porno y ganarse buenos pesos.
El ámbito del cine, ese espacio cerrado que se transforma en refugio de los desamparados, es un espacio donde se cumplen ciertos ritos de una religión marginal, la cinefilia. Ese espacio donde refugiarse de un exterior peligroso, amenazante, donde los valores están cayéndose, parece el paraíso perdido, hasta que la violencia de la realidad social también termina por invadirlo, y pone en peligro su existencia. Microcosmos que espeja el presente de la realidad nacional, de la que solo quedarán ruinas que nadie podrá recuperar. El film no sólo habla del resquebrajamiento que sufre la sociedad, sino también del colapso de la situación cultural, sólo salvada por la acción comunitaria.
En blanco y negro, con una imagen intencionalmente turbia como la historia que está transcurriendo, la fotografía sigue el régimen nocturno de la imagen, con excelente manejo de los claroscuros, y la música también evoca el film noir. La obra cuenta con la colaboración de la talentosa María Aparicio como asistente de dirección y de Eva Bianco en un secundario, actriz icónica del nuevo cine cordobés, quien aquí oficia de ayuda solidaria.
A lo largo de la historia se citan visualmente muchos films clásicos: El hombre equivocado, Man’s Castle, Une partie de campagne, Los tallos amargos, con las presencias de John Wayne y Gilda Luseck, entre tantos otros.
Esta hermosa película, opera prima de dos críticos de cine, se exhibe en la Sala Lugones y en el Malba.