Guillermo Kuitca: Diarios 2000-2025
Josefina Sartora

A Guillermo Kuitca siempre le interesaron los muebles: sillas, camas, colchones, mesas, forman parte de su universo pictórico. Los muebles le sugieren variedad de posibilidades plásticas. De los muebles pasó a los planos de viviendas, a los de los teatros y de allí a las ciudades: el universo es el límite.
Ahora, en Arthaus expone las mesas que pintó durante 25 años. O mejor dicho: no las mesas, sino sus coberturas. A partir de su mesa de jardín, que cubrió con una tela que no había podido terminar y repintó libremente, siguió una serie riquísima de diversas telas que hoy están reunidas. La muestra Diarios 2000-2025 reúne 45 piezas circulares de 1.20 de diámetro, donde Kuitca pintaba, dibujaba o escribía aleatoriamente cada día. En cierta manera, registran la evolución histórica del artista, suerte de diarios personales que siguen su derrotero, donde registraba su inmediatez. Las telas poseen un carácter absolutamente múltiple: presentan distintas texturas, collages, óleo, grafito. Exhibidas con cierto orden cronológico, reúne por primera vez estas obras que se habían desparramado por el mundo, fueron mostradas en distintos museos de Europa y llegaron a manos de coleccionistas internacionales.

Dibujos, grafías, anotaciones, agendas, a veces sobre una pintura que no encontraba solución, y que sobre la mesa adquirió una segunda vida, con concepciones muy variadas que siempre llevan de manera intrínseca la idea de la evolución del tiempo. Constituyen diarios y mapas visuales de la memoria. Hay allí referencias a sus mapas, a sus teatros, a veces en una escritura o pintura automática, un ensayo, un borrador o pieza definitiva.
La muestra está acompañada por una videoinstalación de Ignacio Masllorens, con círculos ilustrativos que remedan las formas exhibidas, incluso con videos sobre el trabajo del artista.

Diarios 2000-2025, en Arthaus Central, Bartolomé Mitre 434. De martes a domingo de 13 a 20, hasta el 30 de agosto