Carrera de fondo

Carrera de fondo

Dirección y dramaturgia: Mariana Chaud sobre texto de Nadine Lifschitz

Teatro Picadero

Josefina Sartora

¿Qué queda cuando se acaba el amor? ¿Cómo nos enamoramos y después nos desenamoramos? ¿Cómo es el proceso de la relación amorosa? Son todas preguntas que plantea la obra de Nadine Lifschitz, adaptada al teatro por Mariana Chaud.

Con sólo dos personajes en escena, una pareja que se une y se desarma, se atraviesan escenas de la vida cotidiana que resultan arquetípicas, ante las cuales el público encuentra inmediata identificación.

El gran valor de la puesta es la presencia de Julieta Zylberberg: con su conocida expresividad y simpatía, va narrando esa historia amorosa, que en ningún momento abandona la veta cómica, aún en los momentos más duros. Con apoyo en la narración, que recuerda su origen literario, la mujer devela los momentos más íntimos, románticos pero también conflictivos, de una pareja joven que ha tenido dos hijos, y se separara cuando el varón pide “abrir la pareja”.

“Esto no es una carrera de cien metros, es una carrera de fondo” y una debe prepararse para vivir, luchar, resistir. Los lugares comunes, los dobles mensajes, el golpe a la autoestima, el deseo de independencia, todo pasa por el escenario, entre bromas, ironías y llanto.

Qué saludable resulta ir al teatro a hacer catarsis, a reír de lo ajeno que nos es propio, de uno mismo en suma. Así lo siente el público, que colma cada función. Zylberberg lleva la obra con mano maestra, es una excelente comediante, bien acompañada por Gadiel Sztryck, cuyo rol es menor. Con una escenografía mínima, y un vestuario que va cambiando en escena, atravesamos tres o cuatro años de relación, para ver su transformación. Gran logro de Mariana Chaud.

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