La obra
Dramaturgia y dirección: Mariano Pensotti
Teatro Presidente Alvear
Josefina Sartora

La obra se despliega como un palimpsesto de varias capas narrativas, que aborda múltiples temas: la memoria, el cruce entre ficción y realidad, de cómo la ficción deviene mentira, la acción comunitaria, la identidad, la identificación del actor con su personaje, la violencia de Estado cometida en Argentina en reiteradas ocasiones, en fin, innumerables.
Mariano Pensotti, siempre desparramando creatividad, vuelve con sus estructuras móviles -creación de Mariana Tirantte-, con su acción dinámica para hablar del teatro y la ficción. La anécdota es imaginativa: Simon Frank, judío que ha llegado desde Polonia a la pampa argentina, a un pueblo ficcional denominado General Sívori, tiene la loca idea de montar una obra de teatro que recree su propia historia y reconstruya su lugar de origen. Un biodrama, en los años ’60. El hombre involucra a los vecinos del pueblo, que interpretarán a los distintos personajes: él mismo, el kapo del campo de concentración por donde pasó durante la guerra, sus amigos del pueblo, que pondrán en escena su existencia. Esa obra habrá de representarse durante una semana cada año, y se mantendrá por décadas, atrayendo gente de otras ciudades. A través de ella, vivimos las relaciones familiares, las evoluciones personales y las violencias sufridas.
Pero algún día se sabrá que todo ha sido una patraña, que nada era lo que parecía. La ficción, la mentira regían toda la realidad. ¿Es así como se escribe la historia?

Semejante actividad comunal ha servido a los del pueblo para revisar sus propias vidas, como espejo bifronte, reversible, del teatro, y la estructura móvil da muestra de las posibles realidades, como en un universo borgeano. Ese semicírculo gira a distintas velocidades, hacia un lado, hacia otro, se detiene, permite pasar de una época y realidad a otra, construyendo y reconstruyendo el relato. Como otras obras hoy en cartel (Carrera de fondo, La niña sobre un altar) La obra se vale al máximo la narrativa: los actores-personajes relatan, dan testimonio de lo que ha sucedido, lo que han sentido, al tiempo que también lo ponen en acto. Pensotti, acompañado por su Grupo Marea, tiene su sello de autor, que le hemos visto en obras anteriores como Los años, El pasado es un animal grotesco, Una sombra voraz, y recientemente, en la puesta de la ópera Dementia en el Teatro Colón. No sólo muestra su marca en lo estético, con sus estructuras móviles, sino en lo temático, con la presencia de los dobles y las puestas en abismo.
El elenco es de primer nivel: Alejandra Flechner, Susana Pampín, Diego Velázquez, Horacio Acosta y Pablo Seijo son los vecinos actores en esta suerte de caja china. Lo más llamativo es que quien abre la obra es el actor sirio Rami Fadel Khalaf, en el papel de un director de teatro libanés refugiado -que habla en francés- quien ha llegado para investigar ese fenómeno artístico. Esta subtrama resulta secundaria, ajena, casi prescindible, si no fuera porque La obra ha sido representada en festivales de teatro de Francia, Grecia, Lituania, Alemania y otros países. En esos escenarios internacionales, toma peso la historia de este refugiado de Medio Oriente por razones políticas, cuyo pasado también ha estado signado por la violencia. También a él La obra lo ha transmutado.